domingo, 28 de febrero de 2016

TOP-10 DEL AÑO CINEMATOGRÁFICO (O LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA)



A pesar de lo engañoso e incómodo que resulta siempre etiquetar productos culturales, en vista de esa extraña necesidad y en vísperas de unos nuevos Oscar, toca efectuar la lista que compete a este último año cinematográfico. Con la incógnita de Mad Max aún por resolver, ni siquiera las películas que se muestran a continuación lograron mantenerse en la cuerda de los funambulistas. La caída en una superficie dura y áspera de subjetividades era inevitable... 
Éste es el top-10 más personal.

  • 10- El Clan (Pablo Trapero, Argentina)
Creo que el relato más salvaje de la productora era éste (y eso que hablamos de El Deseo). Francella nos sigue mirando...


  • 9- Steve Jobs (Danny Boyle, Estados Unidos)
Fassbender observa, estudia y ejecuta: no hace falta una palabra -Danny Boyle se lo ha ganado-.


  • 8- The Big Short (Adam McKay, Estados Unidos)
El elenco asusta, pero es que su explicación de la gran crisis mundial traumatiza (aún más) a la sociedad. Absolutamente necesaria.

  • 7- La Novia (Paula Ortiz, España)
Si hasta la aparición de esta película, llevar a Lorca al cine era una utopía, entonces filmar Bodas de Sangre era la quimera máxima... Paula Ortiz y su equipo han sido capaces: Poesía en la gran pantalla.

  • 6- Truman (Cesc Gay, España)
Darín y Cámara prometían antes de empezar, pero es que transcurridos cinco minutos de película Cesc Gay fija una trama imposible de abandonar. Nadie quiere que llegue el final. Atrapa, se mire desde donde se mire.


  • 5- Straight Outta Compton (F. Gary Gary, Estados Unidos)
"Están a punto de presenciar la fuerza de la sabiduría callejera...". La primera escena nos muestra sus raíces: el gueto y sus consecuencias. A partir de ahí, la historia del grupo que revolucionó el rap e hizo tambalear las bases de la segregación racial en Estados Unidos nos muestra la historia. Una experiencia excelsa, como la de Ice Cube y Dr. Dre dentro de ese estudio y encima de ese escenario...


  • 4- Inside Out (Pete Docter/ Ronnie Del Carmen)
De animación, sí. Para niños, también. Ahora no me pregunten por qué, pero a medida que se incrementa la edad del espectador, la identificación con la película crece de manera directamente proporcional. Pixar piensa, y nosotros se lo agradecemos.

  • 3- El Club (Pablo Larraín, Chile)
Se puede decir que Spotlight comparte tema con la última joya de Larraín. La diferencia es que el chileno tan sólo necesitó un pueblo abandonado y un puñado de talentosos actores para indagar sobre el ala más perversa de la Iglesia católica, y de paso, transmitir más que la gran producción hollywoodiense. Si con No consiguió la admiración de muchos, esta última cinta nos obliga a considerarle como uno de los directores del momento. Pablo Larraín, sí.

  • 2- The Revenant (Alejandro González Iñárritu, Estados Unidos)
Puesto número dos porque puede que Iñárritu haya realizado su película más visceral. Éxtasis o decepción, amor u odio. Una relación binomial en la que, sin lugar a dudas, un servidor saboreó hasta el último resquicio de esos lugares inhóspitos. Cine salvaje al fin y al cabo en el que DiCaprio lidera un contingente de protagonistas y ninguno es humano.

  • 1- Youth (Paolo Sorrentino, Italia)
La Gran Belleza nos corroboró lo que pretendía Sorrentino con su obra, por lo que ya no se podía cambiar la hoja de ruta: Sentarse, ver (y escuchar) la vida pasar, someterse a una experiencia existencial, y olvidar que hay una gran pantalla en medio. Sorrentino lo logra, y Fellini 8 1/2 ya tiene digna sucesora.

sábado, 23 de enero de 2016

KARIM BENZEMA, ALTRUÍSMO POR COMPASIÓN


Su presencia se circunscribe, exclusivamente, a un terreno de juego. Más allá de la línea de cal se prende la polémica y se desarrollan los problemas. La grada se impregna visualmente de los movimientos y detalles del 9, pero el atisbo de que algo externo puede fallar es ya una sensación crónica. Duda que se acrecienta fuera del estadio, donde quienes no disfrutan in situ de su fútbol, se preguntan por qué la inteligencia de ese chico parece exuberante sobre el verde y escasa en las calles. Incluso, más allá, en cada casa, hay siempre una palabra que invade peligrosamente la crítica de los aficionados: Indolencia.


Mientras, dentro del campo, la veneración hacia Benzema es ineludible por parte de todos los profesionales. Los resoplidos del equipo rival contrastan con la impaciencia de los merengues por arrancar el choque: Temor y necesidad de que ese francés empiece a repartir su talento, a partes iguales. Cristiano y Bale, baluartes del equipo y compañeros de Karim a la vanguardia, salivan como delanteros sarnosos porque su objetivo, el gol, está más cerca si Benzema tiene el balón en sus pies. Cuesta entenderlo, porque es extraño ver a un 9 diversificar así su categoría en beneficio de otros matadores, pero una vez comprendida la esencia, es fácil.

La única manera de no negociar el ego y las necesidades del 7 y el 11 es mediante el altruísmo de Karim. Un engranaje perfecto que seguro les mira desde la compasión de quien posee una visión más amplia del juego, porque él experimenta el mismo placer ejecutando que generando, y porque él, a pesar de llevar 153 goles en el club, nunca olvida una lógica muchas veces difusa para un killer del área: Tres son mejor que uno.


Este 9 y medio comparte su pasión por este deporte y sólo se define gracias a sus compañeros. Por ello, el día que superó los registros goleadores de su ídolo Ronaldo Nazario en el Real Madrid, pocos se percataron.

Todavía recuerdo una ocasión suya, a bocajarro, que erró golpeando la cruceta por intentar una espuela legendaria (evitando empujar el balón). Él es así, su estilo como forma de vida, guste o no guste. Se entienda o no se entienda. Por eso, la semana pasada, cuando medio mundo observaba el segundo partido en el Bernabéu con Zidane al frente, y cuando Bale y Cristiano ya habían perforado la portería, Karim Benzema se elevó en posición acrobática, miró a sus dos compañeros con cierta misericordia, y se marchó al córner a celebrar su gol. La clase se había manifestado, y sólo entonces, muchos lo entendieron.

jueves, 24 de diciembre de 2015

STEPHEN CURRY, EL OPOSITOR A LA HISTORIA


Diferentes factores capitales convergen a la hora de definir el buen baloncesto: Generosidad y ritmo en ataque que fabriquen un gran número de puntos; colocación, atino e intensidad en defensa que refrenden lo planteado en ataque; y necesariamente, esos jugadores con estrella que lancen el tiro libre decisivo mientras 25.000 personas abuchean, o que se jueguen la última posesión mientras millones de aficionados tiemblan.

Si pensamos en la historia reciente de la NBA, lógicamente, casi todos los equipos campeones han abrazado estos puntos cardinales, desarrollando más alguno de ellos. Pero no hace falta profundizar mucho en el análisis para encontrar otro denominador común: Bird, Magic, Jordan, Olajuwon, Duncan, O'Neal, Pierce, Bryant, Nowitzki y James, todos jugadores de no menos de 1,98 metros de altura. Sólo los controvertidos pero eficaces Pistons de Isiah Thomas (1,86) con sus Jordan Rules, o años después, el conjunto bien hilado de Billups (por escoger uno de los 5 titulares...) tenían un jugador franquicia con menos estatura.


Quién le iba a decir a Stephen Curry que él sería el siguiente. Acusado de una extrema delgadez en su fructífera etapa universitaria, sus 191 centímetros de estatura tampoco invitaban a vislumbrar un futuro dominante en la NBA, y quizá ésos fueron los 2 motivos por los que, a pesar de sus excelsas aptitudes dentro del parqué -y fuera de los estereotipos-, se vio abocado a descender hasta la séptima plaza del engañoso draft de la NBA, carne de jugadores altos y 'autosuficientes'.


Unos Warriors con un futuro en nebulosa apostaron por crear una plantilla original, que con el tiempo, se convertiría en el monstruo competitivo incapaz de frenar que hoy conocemos. Si todo iba a girar sobre Curry y si se quería practicar un juego que abordara los 3 pilares del buen baloncesto, había que reinventar una parte de este deporte hasta hacerla incontrolable para el resto de equipos: El triple, un arma letal. Y ahí fue cuando el joven base de Golden State empezó a utilizar su ingenio aprovechándose de la ingenuidad de los demás, conformando una trayectoria cuyo techo hoy se desconoce.

Inalcanzable, explosivo y eficiente. Mientras siempre se ha defendido la necesidad de una óptima mecánica de tiro, Curry, aparte de poseerla, es el único jugador de la historia que no necesita utilizarla para anotar de tres. La extraña simbiosis entre Curry y el balón hace que apenas tenga que entrar en contacto con él para convertir, ¿Quién y cómo controla eso desde la distancia?
Este punto diferencial, ligado a sus muchas virtudes en el manejo del balón, es lo que ha llevado a su equipo a la gloria y a él, personalmente, a desbancar a colosos como Lebron James o Kevin Durant del trono de la NBA.


Mientras los jugadores poderosos se jactan de su fuerza en el mate o la penetración, Curry da media vuelta y se ríe desde la distancia. No le hace falta. Si recibe una presión asfixiante, acorta su mecánica y anota antes de que sea posible, y si le dejas libre, anota 27 puntos en un concurso de triples del All Star.

El 30 de los Warriors sigue reinventando los récords desde el 6,75 en una temporada (275 triples y un 42% de acierto la temporada pasada).

El complemento de jugadores como Klay Thompson, Draymond Green o Andre Iguodala, ha posibilitado que Golden State Warriors vuelva a ganar regularmente 40 años después, pero más allá del anillo o del carrusel de victorias hay algo que prevalece sobre esta época dorada: El equipo transmite una alegría sin precedentes sobre la cancha. Y es que no sólo ha alcanzado los 3 factores clave para dominar este juego, sino que también los ha rebasado con algo extraordinario: La diversión.

Ahora, mientras en la Bahía de San Francisco tienen asegurado un futuro feliz, los amantes del buen baloncesto agredecemos que en ese draft de 2009, desde la lejanía, Curry se enfrentara a la historia: Subió el balón, fintó y antes de que el ojo humano recorriera la zona, ese tiro había entrado. Stephen ya era campeón.


domingo, 20 de diciembre de 2015

UNA MIRADA ORIGINAL


No era fácil encauzar los exigentes deseos de quienes crecieron y soñaron con Star Wars, y J.J. Abrams, el elegido para revivir una historia cerrada, acepta esta responsabilidad y abre horizontes a una protagonista -con mérito-, del mismo modo que ahonda en el interior de los personajes y en la diversidad racial (y alienígena) tan patente en el universo creado por George Lucas.

La modificación en el contenido es inherente al cambio en la forma, puesto que se busca un nuevo enfoque capaz de erradicar el 'efecto videojuego' de las controvertidas precuelas, y de recuperar y mejorar la esencia de la realidad creada en la trilogía original. Con esta maniobra se consigue llegar, a ratos, a lo que se presuponía, reinventando incluso la conocida experiencia con potentes imágenes, escenarios conseguidos, el uso del color tan significativo en la saga y, sobre todo, un especial interés por cuidar todos los efectos sonoros, lo que mantiene al espectador en la película a pesar de eliminar parte de la música -acertada- de las precuelas.


El relato presenta homenajes diversos y, en esencia, un parecido razonable con el Episodio IV, pero sin embargo, entre tantas reminiscencias, hay un nombre merecedor de la más nostálgica de las menciones que no aparece en ningún momento en el guión: Yoda.

Los Jedi, estrellas de la saga, ven su labor ciertamente vilipendiada, aunque todo queda preparado para que las dos siguientes entregas inviertan la situación...


En definitiva, la dificultad que entrañaba revivir una saga vista para sentencia se enfrenta sentando unas bases sobre unos nuevos protagonistas, pioneros, vulnerables y en desarrollo, que mantienen una primera lucha en ciernes y que ahora deben crecer al gusto del público más exigente, porque hasta la mirada más sabia en el rincón más recóndito de la Galaxia sabe que la fuerza... Ha despertado.


domingo, 25 de octubre de 2015

LA CARRERA DEL CAZADOR


Hubo un tiempo en el que Valentino Rossi ejercía un dominio sin parangón en el motociclismo mundial...


Unos años en los que sólo él sobresalía, a su modo, en la parrilla de salida. Convirtiendo su gesto más característico en una marca registrada, ésa que anticipaba su paso por curva, cuando su pierna abandonaba la estribera y el 46 frenaba más tarde que el resto -punto fuerte y diferencial-.


Pero la leyenda, presa de idolatrías, dio paso a la cantera de jóvenes talentos que como su ídolo, ansiaban bailar sobre la moto sin que su cuerpo besara el asfalto. Entre ellos, y con Pedrosa, Stoner y Lorenzo como alumnos aventajados, apareció alguien que desde muy joven eligió la trazada más pareja a la del italiano...


Ése joven sin complejos sobre el carenado, progresivamente estudió, moldeó y mejoró su estilo hasta el punto de copiar el de su referente.


Y tras batir todos los récords de precodidad de Valentino Rossi, el mundo conoció el nombre de Marc Márquez y le señaló como 'el elegido' para clausurar la carrera del mejor piloto de todos los tiempos.


El momento más crítico de la carrera deportiva del 46, tras años de divagación en Ducati, se fundió con el más dulce del 93, que sin rival, se hizo mayor y tetracampeón del mundo (bicampeón de MotoGP).


Pero esta última temporada, el destino ha querido que las trayectorias de los dos astros den un giro radical. La segunda juventud del italiano se ha unido a las primeras dudas del español, que tras un año aciago, desde muy pronto se ha visto apartado de la pugna por el Mundial, posibilitando en cierto modo que Rossi vuelva por sus fueros, 6 años después, liderando un Campeonato histórico siempre con Lorenzo a rebufo.

No obstante esta semana hemos llegado a un punto de inflexión en la historia del Motociclismo. Valentino Rossi, el pasado jueves, en vísperas del penúltimo Gran Premio de la temporada, dictaminó con desdén y cierta cólera que "Márquez competía contra él", sin aspirar ya al Mundial.


Sepang abría la caja de pandora en plenos entrenamientos, y el enfado del 46 dejaba entrever su desesperación con el piloto fabricado a su imagen y semejanza...


Y tras apagarse el semáforo hoy, mientras se libraba una batalla sin igual, con Rossi y Márquez intercámbiandose hasta 15 adelantamientos en 2 vueltas, Il Dottore ha dicho basta...


Tras ese giro de cuello, el piloto más legendario de la historia pagaba la frustración de todos estos años con su alumno más aventajado. Su pierna izquierda abandonaba la estribera, pero en este caso no para deleitar a propios y extraños, sino para intimidar al piloto que recogerá su legado, en un arrebato incomprensible por negar el presente y el futuro, dejando en entredicho su veteranía.


Una sanción pobre y grosera (salir último en la carrera final) permitirá a Rossi seguir luchando contra los fantasmas de su reciente pasado en Valencia, porque como ha dicho Márquez tras la carrera "Salir último con una MotoGP puede implicar estar cuarto en un abrir y cerrar de ojos".

Las imágenes de la carrera de hoy sirven para escenificar las carreras deportivas de los dos pilotos más brillantes que se recuerdan, del mismo modo que encierran el cambio en la veneración hacia Valentino Rossi. Su liderato implacable se ve ensuciado por su comportamiento más deleznable, tornando definitivamente una fraternal amistad en el odio mutuo más profundo. 

viernes, 16 de octubre de 2015

RAÚL, LA LEYENDA


Una imagen, aquella en la que sólo estaban Raúl y el césped de Saint Denis. Ésa fue la primera vez que me impactó el 7, en una carrera eterna hacia la meta de Cañizares, mimando el esférico sin separarlo de su bota izquierda, driblando al portero y acostumbrando al Real Madrid a celebrar una Copa de Europa, otra vez.

Ése fue Raúl González, un adelantado a su tiempo que siempre supo ir un paso por delante del resto, a una velocidad endiablada, la suficiente como para batir todos los récords posibles. La necesaria como para ilusionar a diferentes generaciones a caballo entre los recuerdos y los sueños.

Su pasión sobre el verde era directamente proporcional a su don para la colocación en el área, lo que ligado a su disciplina, elevó al futbolista por encima de los mejores estadios del mundo, permitiéndole contemplar los acontecimientos más señalados como una estrella, ésa que todos los niños querían ser.

Aquella noche en París, quizá muchas jóvenes promesas del fútbol español entendieron cuál era la referencia para dominar el planeta. Y varios años después, cuando nuestro fútbol abandonó los complejos, las nuevas estrellas volvieron a esa imagen, Raúl, en solitario, ascendiendo al olimpo de los dioses.

viernes, 18 de septiembre de 2015

E.T. EL EXTRATERRESTRE


El destino te lo debía amigo. Un último baile con la historia. Una redención por aquello que se perdió en Pekín y en Londres. Un final ajustado en el que tú, y sólamente tú, volvieras a disfrazarte de Jordan, a reventar los aros y a silenciar 27.000 almas en tu contra. Muchos pensamos que tras el gorro de Gobert el año pasado, en el que iba a ser nuestro Mundial, Pau Gasol se iba para siempre. Pero no. Hoy hemos vuelto a soñar, hoy te has cobrado tu vendetta y hoy le hemos devuelto la jugada a Francia, en su casa. Y es que aunque tus 35 años nos siguen diciendo que se acerca el final, tras tus 40 puntos de hoy, queremos seguir estirando tu grandiosidad, porque eres el mejor jugador de baloncesto que ha dado la historia de este país. Ya lo dijo Andrés Montes, "E.T. El Extraterrestre". Gracias PAU. Ahora y dentro de 50 años, contigo fuimos grandes.

domingo, 13 de septiembre de 2015

LA GUERRA DE LOS MUNDOS


Pau Gasol lo consiguió. El pívot de Sant Boi quiso pasar a cuartos y dejar a una combativa Polonia en el camino. Con tanto pundonor como calidad, cuando peor pintaban las cosas para el combinado español, nuestra eterna estrella aceptó que Gortat le sacara de la zona y como si del mejor Navarro se tratara, acribilló a su rival con un inédito 6 de 7 en triples. Asombroso. Brutal. Nadie podía pararle, igual que en aquel tercer cuarto de la final olímpica en Londres, porque cuando Pau quiere ganar, la victoria casi siempre llega, tras hacer temblar a todos los oponentes.


A sus 35 años, el 16 de los Bulls ha vuelto a demostrar que sus fundamentos y su hambre de medalla siguen intactos. 23 puntos, 7.8 rebotes y 2.2 tapones por partido así lo corroboran. Ahora espera la imbatida Grecia de Spanoulis y Antetokounmpo, pero mientras Gasol siga siendo el líder, pasar de ronda, afortunadamente, será la principal opción.


Algo parecido se puede aplicar a otros dos extraterrestres: Leo Messi y Cristiano Ronaldo. El primero porque volvió a decidir un encuentro parejo en el Calderón (tras una semana sin entrenar), y el segundo porque alcanzó su catarsis gracias al Bale más altruísta, anotando 5 goles en Cornellá que le sirvieron para situarse como máximo goleador histórico del mejor equipo de todos los tiempos.


Lille, Madrid, Barcelona y, por último, Rímini. Y es que el circuito Marco Simoncelli de Misano esperaba de amarillo la victoria de su ídolo, un Valentino Rossi que aunque finalmente no consiguió subirse al primer cajón del podium (finalizó quinto), se alió con la lluvia y la historia para disparar la diferencia con Lorenzo hasta los 23 puntos. 


Hasta dos fueron los cambios de moto de los pilotos debido a la lluvia, y tras uno de ellos, el 99 se fue al suelo, despertando los vítores en la grada y dejando al 46 más cerca de su décima corona mundial. Marc Márquez ganó la carrera, pero la realidad es que las yamahas se disputarán el Campeonato de aquí al final. ¿Se imaginan una última curva así en Valencia?