lunes, 24 de noviembre de 2014

ENTREVISTA A DAVID GONZÁLEZ, NOVILLERO DE LA ESCUELA TAURINA DE MADRID.



‘Cuando los toreros nos ponemos delante del toro, hay veces, por ejemplo en Madrid, que prefieres que te pegue una cornada a estar mal.’ (D. G.)

Los pensamientos, sentimientos y deseos que florecen en una persona cuando se sitúa delante de un toro con el objetivo de controlarlo, domesticarlo y finalmente, matarlo, son dignos de estudio. La tesitura del torero en una faena, cuyo objetivo es lidiar con el morlaco bajo los ‘olés’ de la grada (que quiere divertirse) y bajo las miradas nerviosas de la familia (que no deja de estremecerse), debe ser contradictoria. No hay que olvidar que todo ello sucede mientras la vida del artista pende de un capote y de un sutil movimiento. ¿La pasión del momento conseguirá desterrar cualquier vestigio de miedo o peligro?

David González, novillero madrileño de 23 años (8 de septiembre de 1992), no ha tenido problema en abrirme la puerta de su casa para hablar directa y honestamente sobre su pasión. Este aspirante a torero que ya ha probado la arena de Las Ventas en dos ocasiones y que cuenta en sus vitrinas con el prestigioso galardón del Zapato de Plata, hace repaso sobre su corta trayectoria, del mismo modo que nos cuenta cómo cambió su vida desde que en 2009 decidiera entrar a formar parte de la Escuela de Tauromaquia de Madrid, bajo las órdenes de su maestro y apoderado, Juan Antonio Alcoba ‘Macareno’.




P: Vayamos al grano, sabes que esta pregunta va a salir por lo que cuánto antes resolvamos la cuestión, mejor. Sólo te voy a pedir una cosa, intenta responderme cómo nunca antes lo hayas hecho, ¿qué se siente al ponerse delante de un toro?

D.G: Pues algo que yo creo que no se puede explicar… Es como ¡uff! no sé… Cuando te pones delante de un toro depende… Lo que siempre busca un torero es dominar el toro y poder hacer lo que tu sientes con el toro, entonces con algunos no lo sientes pero con otros cuando llegas y sabes que estás dominando y que estás a gusto en una plaza de toros, eso es…

P: ¿No sientes miedo?

D.G: No, miedo sientes antes de ponerte delante, los días de antes piensas, ¿me embestirá?, ¿no me embestirá?, tengo que estar bien… Pero por uno mismo también, por querer estar bien, no por nada. Pero luego cuando sale el toro se te va el miedo y sólo estás pensando en qué puedes hacerle para que embista, para poder dominarle.

P: ¿Por qué surgió ese deseo de ser torero en una época tan convulsa para la profesión?

D.G: Pues de pequeño siempre me ha gustado, tampoco mucho… Pero fue en una fiesta campera con unos amigos que me dijeron –venga, ponte delante de una becerra-, y me puse delante y fue la hostia. Desde entonces ya sólo quería apuntarme a la escuela y torear y torear… Hasta que me apunté.

P: Dicen que si un novillero tiene la oportunidad de hacer faena en Las Ventas, está obligado a tener el mejor día de su vida en la arena para poder llegar a algo en el complicado mundo de los toros. Todo o nada frente a dos morlacos. Tú has acudido ya dos domingos por la mañana a este lugar emblemático, que además, es de tu ciudad. La primera vez fue fantástica, con una ‘segunda posición’ en el Certámen de novilleros de Las Ventas (2012) que todos sabemos que mereció ser la primera. La segunda fue más mediocre, con un grave problema a la hora de matar. Tu carrera sigue igual. Sigue estancada. ¿Cómo ves tu futuro?, ¿cuál es tu perspectiva global?, ¿crees realmente que tienes opciones de mejorar?

D.G: Yo creo que sí, si no, no seguiría en esto… Creo que tengo muchas cosas que puedo mejorar y que creo que gustaría a la gente en mi forma de torear, y nada, la verdad es que están las cosas complicadas pero si uno se prepara y sigue entrenando día a día, preparándose en el campo… Pues puede que de repente te toque el toro en Madrid o tu estar preparado y poder solucionarlo. Sigo aspirando a lo máximo.

P: ¿Cuál ha sido tu mejor momento?, ¿y el peor?

D.G: El mejor en Madrid, en el Certámen de Las Ventas (2012) y en el Zapato de Plata.

Y el peor Madrid también…

P: ¿La segunda vez que fuiste a Las Ventas?

D.G: Sí… (visible emoción en sus ojos), ese día salió todo mal, las sensaciones no fueron buenas antes de matar y cuando llegó el momento… No salió bien, debe servirme para aprender y ojalá puede volver a salir a Las Ventas.

P: Eres considerado como un torero (novillero) clásico. Por las formas y el gusto al torear. Para los que no tenemos ni idea de toros como yo, el gusto sería algo así como el concepto o intentar hacer el toreo clásico: intentar hacerlo como lo han hecho los grandes. Procurando hacer el toreo que sientes. Sin copiar a nadie. ¿Estás conforme con esta etiqueta?

D.G: Sí, yo creo que eso quizá no es lo que buscan todos los toreros, pero todos los grandes han toreado el toreo clásico y lo que uno lleva dentro, el toreo serio, la colocación… Yo es lo que siento, el toreo clásico.

P: Las referencias son importantes. Para casi todo en esta vida es conveniente tener una. Imagino que en tu ámbito es aún más importante, sé que Morante de la Puebla es tu espejo pero quiero que vayas más allá. ¿Qué tres toreros de toda la historia idolatras y qué tres toreros aborreces? Mójate.

D.G: (risas) De los actuales José Tomás y Morante, pero si es de toda la historia, Manolete y Pepín Martín Vázquez, que era un toreo que toreaba muy bien.

P: ¿Y los tres que no?

D.G: Me gustan todos porque cuando ya sabes lo difícil que es, a cualquiera le das mérito.

P: ¿Quién es el mejor torero de la historia?

D.G: Yo creo que José Tomás.

P: Vamos con dos máximas de la tauromaquia: ‘Llegar a ser figura del toreo es casi un milagro. Pero al que llega, podrá el toro quitarle la vida; la gloria, jamás.’ y ‘El toreo trasciende más allá de las fronteras del propio cuerpo, del propio espíritu y de la propia mente humana, es concepto básico que debe de aprender quien quiera ser torero’. Estas frases ya históricas de la tauromaquia, fueron acuñadas por Manuel Martínez Molinero, fundador de tu escuela, la escuela taurina de Madrid y ‘padre’ taurino de muchos toreros madrileños como fueron, entre otros, ‘Yiyo’, Lucio Sandín, ‘Joselito’, José Luis Bote, ‘El Fundi’, Cristina Sánchez, Luis Miguel Encabo, ‘El Juli’ o Miguel Abellán. Si analizamos el significado de estas expresiones, podemos afirmar que el toreo, para vosotros, va más allá del bien y del mal. Vida y muerte tienen el mismo sentido siempre y cuando se alcance la gloria, ¿Crees realmente que merece la pena llegar hasta ese límite?

D.G: Hombre, morir nadie quiere pero… No sé, cuando los toreros nos ponemos delante del toro hay veces, por ejemplo en Madrid, que prefieres que te pegue una cornada a estar mal.

P: ¿Enserio?, es fuerte esa afirmación…

D.G: Sí, lo que uno busca es torear bien y estar a gusto y poder coger un toro como uno quiere… Nadie desea una cornada, pero hay veces que los toros te ponen a prueba, porque hay toros que son nobles, con condiciones y que pueden romper pero hay otros que si tú no te pones en ese sitio o haces ese esfuerzo pues… No van a embestir. Y cómo no estés preparado y no te coloques ahí pues no embisten, entonces prefieres a veces ponerte ahí y jugártela más.

P: ¿Jugártela como José Tomás?

D.G: Eso es extraordinario, incomparable.

P: ‘Costillares’, ‘Lagartijo’, ‘Litri’, ‘Paquirri’, ‘Varelito’ o ‘Sevillita’ son algunos de los apodos taurinos que conocemos. La mayoría tiene uno. ¿No crees que David González necesita un apelativo?

D.G: No tengo ningún apodo y creo que el torero la etiqueta se la pone toreando, no hace falta apodo.

P: Cambiando de tercio, una vez escuché que todos los toreros cumplen con tres características comunes: Son fachas, se van de putas y ponen los cuernos a sus mujeres. ¿Estás de acuerdo?

D.G: No, eso es mentira. Antiguamente a lo mejor si eran más dados a ser más golfos, a beber… Es otra vida, una vida en la que se vive todo muy al límite, o lo disfrutas todo más o no sé… Yo creo que actualmente no, puede haber casos claro… Pero yo creo que no. Cada vez las figuras arrean más y son casi atletas, se entrenan a destajo.

P: PODEMOS, ¿Qué opinión te merece?

D.G: Bueeeno (muchas risas).

P: ¿Es un fenómeno de la actualidad?, ¿ no?

D.G: (más risas) Claro que es un fenómeno… Si un fenómeno seguro que es (risas). Yo no estoy a favor de lo que él opina, ya no por los toros sino por todo en general, su argumento. No estoy a favor.

P: ¿Le cortarías la coleta a Pablo Iglesias?

D.G: Claro (risas), claro que se la cortaría, por no decir otra cosa.

P: Estudiaste en un colegio católico de las Dominicas de la Anunciata, ¿Crees en Dios como la mayoría de tus compañeros de profesión?

D.G: Si.

P: Muchos grandes toreros se han visto relacionados con la prensa del corazón. Mujeres, fama, dinero… ¿Piensas en que puedes caer en ese mundo y todo lo que le rodea? ¿Estás preparado?

D.G: Yo creo que sí, lo que uno busca es el toro, luego la fama viene sola y yo creo que en el toreo tampoco se busca nada más allá. La vida del torero es el campo, estar entrenando y no tienen tiempo para distraerse con salsa rosa e historias. La fama puede venir pero no es el objetivo.

P: Si hablamos de toros y prensa rosa, en este país, automáticamente, se llega a un mismo punto. Belén Esteban. ¿Representa ella algo de este país?

D.G: Que Belén Esteban haya llegado hasta donde ha llegado me parece vergonzoso, igual que otras muchas cosas de este país.

P: ¿Las asociaciones de anti-taurinos suponen un verdadero problema para el desarrollo de vuestra profesión a día de hoy?

D.G: Creo que hace más daño la política, como en Cataluña con el cierre de la Monumental, aunque claro que influyen.

P: ¿Eres un asesino de toros?

D.G: No.

P: ¿No?, pero al fin y al cabo, objetivamente, tú matas al toro con una espada… ¿Qué razón darías para decir que no eres un asesino de toros?

D.G: Sí le matas, a mí me encanta ver a un toro en el campo y matarle es parte de la fiesta, pero bueno, todos los animales mueren. Encima tú al toro le das la oportunidad de lucirse, al toro se le cuida para que esté impecable y bien a la hora de salir a una plaza de toros y esa oportunidad a ningún animal se la dan. Tú te pones a pensar en un cerdo, un pollo o una vaca y todo va a la productividad. Las vacas están entabladas para sacarles más leche.

P: ¿Se muere el toreo?

D.G: Sí, la gente cada vez va menos a los toros. No se le da la publicidad necesaria y a la gente joven no se le enseña, no se televisan casi corridas de toros. Igual que el tenis o el fútbol se televisan mucho, los toros están apartados y creo que se está perdiendo ese arte.

P: Pues ha sido un placer David. Te agradezco tu claridad, tu honestidad y tu sinceridad a la hora de responder. El consejo que te doy es que si quieres de verdad llegar a donde llegaron los más grandes, nunca dejes de creer que puedes y nunca dejes de intentarlo. Al fin y al cabo, tu gran ídolo Morante de la Puebla, tardó dos años y medio en tomar la alternativa desde que debutó en Las Ventas como novillero. Estás a tiempo.

D.G: Muy bien, lo he pasado muy bien, gracias.



martes, 14 de octubre de 2014

ELECCIÓN DE INSTANTES INOLVIDABLES EN CINE Y SERIES, A TÍTULO PERSONAL.

Dada la circunstancia de que este medio lo protagoniza la libertad creativa, pensemos en una selección bajo el más mínimo detalle de los mejores momentos de la historia del cine y las series.

Sin ánimo de vilipendiar la labor de las obras cinematográficas y televisivas completas, creo que nadie duda que aquellos pequeños instantes que llaman la atención y erizan la piel, son en muchas ocasiones, los segundos por los que recordamos una película o una serie.



La intro de Trainspotting, ese momento en el que Renton, el protagonista, se presenta cuestionando su integración en la sociedad como una persona normal, afirmando que su mundo gira en torno a la heroína y que esa es su preferencia indiscutible, más que la propia vida.

Los minutos de gloria de Robert de Niro en El Padrino II, interpretando a un joven Vito Corleone. Un papel memorable con un determinado instante señalado, ´el de las azoteas´, que es imposible de olvidar y está a la a altura de las circunstancias y la responsabilidad.

El cuarto capítulo de la primera temporada de True Detective (‘¿Quién anda ahí?’). Todavía sigo pensando en la perfección y precisión absoluta de ese momentazo en el que Rust Cohle se infiltra en la banda de moteros traficantes de droga, del mismo modo que recuerdo ese plano secuencia de 6 minutos que ya es historia televisiva. Tampoco podríamos pasar por alto el final de la tercera de Breaking Bad (‘Medidas Completas’), con un Walter White poseído ya por el espíritu de Heisenberg, gritando a Jesse Pinkman sutilmente ‘RUN!’

Hay espacio para bailes de todo tipo, estilo John Travolta y Uma Thurman en Pulp Fiction copiando a Anna Karina, Claude Brasseur y Sami Frey en Bande à part, Audrey Hepburn y Fred Astaire bailando en el piso 23 o Gene Kelly bailando y Cantando bajo la lluvia.

Sangre ´made in´ Tarantino con ojos arrancados (Kill Bill) y orejas cortadas (Reservoir Dogs), cines que arden produciendo sensaciones opuestas como el de Malditos Bastardos y Cinema Paradiso, Buñuel y su ojo acuchillado, suspense y terror de la mano de Hitchcock y Kubrick, Psicosis y El Resplandor, la ducha y la puerta del baño, Janet Leigh y Jack Nicholson. Clint Eastwood preguntando ´¿De quién es esta pocilga?´ al entrar en una taberna del viejo oeste como forasteto (Sin Perdón). Conversaciones profundas, inteligentes y edificantes como las de Robin Williams con el indomable Will Hunting. Besos de todo tipo, amor onmipresente y una frase que lo resume todo en ´siempre nos quedará París . Luchas como las de La Novia contra los 50 maniacos o la de Ali y Foreman, confesiones reveladoras como la de un malo malísimo Darth Vader a su hijo Luke Skywalker. Mentiras de padre a hijo en forma de reglas de un juego inexistente como el que inventa Benigni para su niño en la Vida es Bella. Vergüenza ajena en pantalla y compasión en el espectador cuando alguien se convierte en ladrón de bicicletas por primera vez y por estricta necesidad de supervivencia en una Italia de post guerra.

Aquí no se deben prohibir las lágrimas, pues Máximo Décimo Meridio nos enseñó a llorar a todos en Gladiator.

Debemos darnos prisa en la creación de este montaje surrealista y para ello el ‘corred insensatos’ de Gandalf en La Comunidad del Anillo es lo más pertinente. Nuestro invento se vuelve trepidante y por ello entra el final fantástico e increíble de Big Fish, el grito desesperado de Sean Penn al perder a su hija en Mystic River, una conversación majestuosa entre Heath Ledger y Christian Bale, entre el Joker y Bruce Wayne, entre la sonrisa diabólica del primero y el mejor Batman de siempre. Vemos una bolsa que vuela de fondo y sí, es la de American Beauty que ha salido de esa extraña habitacion en la que Robert de Niro le pregunta al espejo ´¿me estás mirando a mi?´.

El final se acerca y es el momento de dar un giro de tal magnitud como el de La Boda Roja (Las Lluvias de Castamere) de Juego de Tronos para perdernos entre tanto impacto y tanta sangre.

Ahora sí, con el objetivo de dar por concluida la experiencia, dejándonos muchas, muchísimas cosas en el tintero, llegaría un fragmento brillante del Western de los Western, un final como el de El Bueno, el feo y el malo, con el desenlace perfecto, para posteriormente utilizar el fundido a negro más recordado de todos los tiempos, ese con el que vimos o no vimos (dejo la duda en el aire) a Tony Soprano por última vez.

jueves, 11 de septiembre de 2014

RETALES DE UNA GENERACIÓN DE ORO INVULNERABLE Y PERDURABLE


La lógica siempre nos dijo que no, que era imposible tener una selección de baloncesto campeona del mundo. Los expertos jamás negociaron la idea de que algún equipo podría covertirse en el álter ego de Estados Unidos sobre el parqué. Extraterrestes de la talla de Wilt Chamberlain, Bill Russell, Julius Erving, Larry Bird o Magic Johnson daban su recital de madrugada al otro lado del planeta. En este país, atrasado en muchos deportes por la supremacía futbolística y por un turbio pasado ajeno al deporte, siempre se miró con recelo y admiración los despegues y aterrizajes del Doctor J o la rivalidad Celtics-Lakers...
Aquí no se disponía de perfectas figuras atléticas con capacidad de salto y de resistencia infinita. Quizá deberíamos empezar por ahí...


A pesar de dos medallas de plata en sendos Europeos (35' y 73'), España no despegó como selección hasta los años 80, a ritmo de plena movida madrileña. Un grupo humano de jugadores fantásticos, con tintes revolucionarios y reflejo de un país que se abría al mundo con el desenfreno de su capital, comenzó a jugar un baloncesto rock&roll como los ángeles, y como tal vio su esplendor y su obra más perfecta acabada en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 84, llegando a la final contra los extraterrestres y anfitriones, pasando por encima de la Yugoslavia de Drazen Petrovic en semis y demostrando que el resultado en la final no era importante porque era imposible ganar, lo verdaderamente genial era llegar ahí enseñando al mundo que aquí se avanzaba. En ese equipo se erigió un líder como Fernando Martín, algo así como un profeta de nuestro basket, capaz de triunfar en el Real Madrid con tanta elegancia como pundonor, emigrar a la distanciada NBA siendo pionero y abriendo puertas, y finalmente morir como una estrella de rock a los 27, repentinamente, dejando a su banda en lo mayor altura posible y demostrando que aquí también había canchas callejeras y canastas en los institutos, con su correspondiente continuación en grandes clubes profesionales y enormes jugadores como Iturriaga, Corbalán, 'Epi' o Fernando Romay.


Ese fue el inicio legendario de nuestro baloncesto moderno, algo premonitorio de que en un futuro se podía llegar más lejos, de que era posible romper las reglas y competir contra Estados Unidos.
Con la ilusión de llegar a ser como las estrellas de aquí y de allí, en la década de los 90, niños como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Jorge Garbajosa, Jose Manuel Calderón, Felipe Reyes, Rudy Fernández o Sergio Rodríguez, elegían el baloncesto como forma de vida mientras colgaban posters de Stockton y Malone en su habitación y trasnochaban viendo las hazañas de su majestad Michael Jordan en la televisión. Todavía recuerdo perfectamente la mística que desprendía la NBA en el patio del colegio, donde quienes jugaban al basket decían que había un tipo en los Bulls que era capaz de volar.

La transición al estrellato mundial comenzó cuando esa Selección Española júnior fue campeona del mundo en Lisboa 99', venciendo en la final precisamente a los Estados Unidos. El salto al circo profesional debía dar comienzo y de qué manera...

La primera piedra la puso en 2001 un gigante en todos los sentidos, Pau Gasol, con 21 años y sin miedo a la historia y a las circunstancias, el de Sant boi decidió cruzar la puerta que abrió Fernando Martín y emergió de las profundidades europeas para plantar su clase y su estilo en el draft de la NBA, siendo elegido en el puesto número 3 (como Michael Jordan), y dejando destellos infinitos de su calidad y liderazgo nada más aterrizar en la ciudad donde asesinaron a Martin Luther King, Memphis.

El resto de la historia ya la conocemos por motivos evidentes, Rookie del año, mate mediático en la cara de Big Ticket, mejor jugador de la historia de la franquicia, All-Star...

Como dijera en su día Nelson Mandela a su capitán de rugby François Pienaar, para unir a negros y blancos en Sudáfrica y sepultar el apartheid, 'los tiempos cambian y nosotros tenemos que cambiar, y necesitamos ganar el mundial de rugby como medicina'

Desconozco si alguien le dijo algo parecido a Gasol antes de jugar el Mundial de 2006. Evidentemente, en España no existía un conflicto de tal magnitud social y cultural pero si existía cierto desprecio al Baloncesto y cierto complejo de inferioridad.

La resolución de ese campeonato es el punto álgido de esta historia... Mundial de Japón, clases magistrales de lo que es jugar en equipo, el liderazgo de Pau, la explosión de su hermano en la final para cubrirle, el tirito de Navarro, la polivalencia de Garbajosa, el 'showtime' del Chacho y Rudy y el primer mundial de la historia de nuestro basket. La mayor parte del país pegada al televisor y en la celebración un mensaje claro del entrenador. 'BA-LON-CES-TO'.


En esta imagen, como si del Cristo Redentor de Río de Janeiro se tratara, el pívot español, ausente en la final tras una heroica lesión ante la Argentina de Ginóbili, dejó patente que la historia no sólo estaba reservada para la Lituania de Sabonis, la Yugoslavia de Bodiroga o la infinidad de Dream Teams. La España de Gasol también subía al Olimpo.

A partir ese instante llegó eso de la Generación de Oro, de la ŇBA, más popularidad, más viajes a la NBA (Navarro, Garbajosa, Calderón continuaba...) y las distancias se acortaban.

Fue entonces cuando se empezaron a recoger los frutos de tanto esfuerzo en silencio, de tanto menosprecio impaciente. Estos jugadores en 2008 nos ofrecieron el mejor duelo histórico de una final olímpica, plantando cara hasta el último segundo a un equipo galáctico de EEUU apodado 'Dream Team' y que ganaba la comparación al de Jordan, Bird y Johnson de Barcelona 92'.

Un mate de Rudy sobre la figura del mejor defensor de la NBA Dwight Howard en esa final de Pekin, levantó al país del sofá a las 8 de la mañana y difundió con violencia a todo el planeta que España no era peor que Estados Unidos.


Lamentablemente Kobe Bryant, Lebron James y Carmelo Anthony acabaron ganando el oro in extremis.
Posteriormente llegaría más éxito, 2 medallas de oro en ambos Eurobasket y otra final antológica perdida en el último minuto, contra el mejor equipo americano que vi jamás (Kevin Durant mediante, con James Harden reserva...), en los JJOO de Londres 2012. La sensación de ese partido fue de enorme disgusto, lo cual teniendo en cuenta las circunstancias era un triunfo, ya que la selección española fue mejor que EEUU como equipo, incluso a Pau nadie le supo o pudo parar en ese partido.
Quizá no haber ganado nunca a los extraterrestres en su mayor nivel competitivo es el único 'pero' estadístico en contra de la banda de rock&roll moderna de Pau, pero la sensación es que se luchó de tú a tú, sin miedos, sin complejos, con esperanza e ilusión. Que se pudo ganar y competir. Que sólo ellos pudieron en la historia. La misma Fe que tuvo Gasol cuando un día decidió emigrar, ganar dos anillos de la NBA en Los Ángeles Lakers con Bryant y ahora fichar por los Bulls de su majestad.


Este año se buscaba cerrar la etapa de mayor éxito del baloncesto español, realizando un buen papel en el Mundial que se celebraba, precisamente, en nuestro país. Por nombres, a pesar de que muchos superaban la treintena y disputarían su último mundial (por ejemplo Gasol y Navarro), se hablaba de la mejor selección española de la historia, al mismo tiempo que se corroboraba que nunca fue tan apropiado decir eso de que los viejos rockeros nunca mueren, que nunca habrá suficientes elogios para esta generación perdurable. Pero un entrenador nauseabundo incapaz de rotar el quinteto, tras una primera fase esperanzadora, llevó a su equipo a sucumbir en cuartos de final (en su Palacio de los Deportes), ahogado en el planteamiento táctico de la vigente campeona de Europa, Francia. Fue una noche dura, un obligado cambio de ciclo rodeado por un sopor tremebundo donde reinó la consternación con la irrupción de los viejos fantasmas sobre el parqué y donde sólo Pau Gasol pugnaba por preservar el sentido común. Pero nada de nada. Un gorrazo de Gobert sobre el mejor jugador español de todos los tiempos fue el detalle que indicó nuestro final. Una crónica de una muerte no anunciada que nos hizo volver a la Tierra y apreciar aún más si cabe los años en los que se luchó de tú a tú contra Estados Unidos en Marte. Un desenlace cuyo guión no correspondió al final feliz de Hollywood. Pero no pienso recrearme en un final que antes o después debía llegar y si pienso acordarme cada segundo de que la película fue buena, fue majestuosa, fue cojonuda. Al fin y al cabo nos levantó del sofá mientras se luchaba en Pekín o en Londres cuando nunca antes nadie se había ni acercado. C'est la vie. Al fin y al cabo estos jugadores nos enseñaron que tanto en el deporte como en la vida, hay que ir superando retos, siempre apuntando a lo más alto...


Sólo una anécdota más, Andrés Montes (que algo sabía de esto) no llamó a Gasol por ninguno de sus motes populares, ni 'Gasolution', ni 'Pow', ni 'El Dragón'..., ¿Saben ustedes cómo le llamaba hasta dejarnos en 2009?, -E.T. El extraterrestre-, porque la vida puede ser maravillosa.

domingo, 25 de mayo de 2014

Y RESURGIÓ LA BESTIA A SU MANERA.



Cuando echó a rodar ese balón ayer en el estadio Da Luz de Lisboa volvía el debate sobre si las emociones hacia el fútbol tienen una justificación lógica, sobre cómo y por qué se siente un equipo en el corazón, sobre si merece la pena llevar la pasión más allá de lo que es o de lo que debería ser, sobre qué cojones es esto llamado popularmente 'deporte rey' y por qué cojones mueve tanto dinero en forma de millones disfrazados de ilusiones.

No lo sé, ni lo quiero saber. Lo único de lo que tengo consciencia plena es de que lo siento. Ayer no jugaban 11 contra 11. Ayer jugaban miles y miles de personas desde el sofá de su casa, desde la última butaca del bar o desde las cómodas gradas de tres estadios. La realidad nos decía que el Real Madrid llevaba 12 años sin levantar su más ansiado trofeo, precisamente por ser el que más veces lo ha disfrutado, del mismo modo que nos mostraba la intratable manera de competir de un equipo sin las mejores condiciones técnicas, llamado Atlético de Madrid, pero capaz de destrozar a cualquier rival precisamente por convencerse como nadie de que eran superiores. En el pensamiento de cualquier aficionado estuvo hasta el minuto 93 de partido, la unión mental y física que ha conseguido el Cholo Simeone en sus jugadores, pero ALGO paró y silenció el mundo futbolístico en ese minuto. ALGO intangible y con un cierto toque espiritual y mágico volvió a un terreno de juego para los que lo habían olvidado o lo querían olvidar. El corazón de Sergio Ramos voló sobre las cabezas de los defensas rojiblancos para incrustar con una pulcritud inusitada el esférico ante la atónita mirada del gigante Thibaut Courtois. Ahí se supo, sin protocolo en el palco ni en ningún lugar para celebrar y gritar, ahí la realidad nos dijo que el club más grande de la historia había vuelto del exilio para quedarse, para erradicar cualquier vestigio de desesperanza en el madridismo, para convertir los insultos en silencios y los silencios más profundos en gritos desenfrenados.



Tampoco sé que pasó a partir de ese momento, no sé por qué Ángel Di María no declinó ni un solo segundo su máximo empuje y sigo sin explicarme cómo sirvió un centro-chut (otro) en una prórroga de desgaste, casi entre lágrimas, para que el Golden Boy de Cardiff nos diera la décima, tampoco sé cómo todo empezó a ser un sueño decorado con más goles de los que era posible imaginar. Sé que 'el 7 blanco' aguantó lesionado y marcó en el último minuto. Sé que la celebración fue un éxtasis. Sé que me quedé sin voz y mi camiseta de Benzemá despareció entre los abrazos. Sé que hubo muchas lágrimas. Sé que fue la puta hostia, sé que te quiero Real Madrid.



martes, 4 de febrero de 2014

LUIS ARAGONÉS, EL ÚLTIMO ROCKERO

GANAR, GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR.


"Forman ustedes un grupo que ya se lo he dicho, si yo no estoy en la final con este equipo soy una mierda y he organizado una mierda de equipo, entonces vamos. Y ahora lo único que les pido es que jueguen, que se diviertan jugando, que tal... Quiero que disfruten jugando al fútbol. Un jugador que se precie (y lo dice uno que ha jugado muchos años a esto) tiene que ir al campo y decir -Voy a hacer el partido del siglo, EL PARTIDO DEL SIGLO y la voy a meter y no voy a tener dudas-." (Eurocopa de 2008, charla previa a la semifinal entre España y Rusia.)

"Escúchenme, nos ha llegado el momento. Nos han metido hostias de todos los colores, vamos a demostrarlo ahí, VAMOS A DEMOSTRARLO AHÍ y cuando estoy cansado levanto la mano y sale el compañero" (Eurocopa 2008, partido inicial.)

"Del subcampeón no se acuerda nadie, entonces nosotros hemos venido aquí a ganar la copa de Europa y vamos a ir con un pensamiento positivo a por ella, del subcampeón no se acuerda nadie. Hacemos fiesta si les ganamos y como somos mejores, además, les vamos a ganar." (charla previa a la final de la Eurocopa 2008)

"Tengo el mejor equipo del mundo." (Celebración en la plaza madrileña de Colón tras ganar la Eurocopa 44 años después)


Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, que su legado es eterno. Un buen rockero se caracteriza por revolucionar, en cierto modo, el mundo de la música y crear así algo novedoso, llamativo y atractivo que perdurará por los siglos de los siglos. Luis Aragonés ha sido el último rockero en pasar a la historia, pero con una peculiaridad, él no era músico. Él era un hombre de fútbol y cambió radicalmente este deporte en España. Fue una estrella de rock en el deporte rey con final de estrella de rock, es decir, una muerte repentina, inesperada y evidentemente triste, muy triste.

Es muy complicado orquestar una lista con tantos y tantos momentos que nos dejó 'el sabio de hortaleza' pero me gustaría comenzar por aquello que le hacía único y que le acabó convirtiendo en un icono.
Este tipo que intimidaba en las ruedas de prensa y motivaba a sus jugadores mezclando el trato de usted con algún que otro taco, es el centrocampista que más goles ha anotado en la historia de la liga española. Gracias a este dato, podemos empezar a entender el desarrollo de sus equipos y en especial de la Selección Española actual.

Luis Aragonés tuvo un equipo en el corazón a lo largo de toda su vida, su Atlético de Madrid. Y fue con su Atleti, no sólo con el que jugó la mayor parte de su carrera, sino también con el que perdió aquella fatídica final de Copa de Europa en el replay ante el Bayern de Munich de Beckenbauer cuando estaba todo hecho (tras un gol de falta suyo en la prórroga del primer partido).


La etapa como jugador con relativa mala suerte (ganó tres Ligas y dos Copas) finalizó en 1974 cuando Don Vicente Calderón le encargó la labor de pasar a ser el entrenador, de la noche a la mañana. Luis en una semana pasó de compartir vestuario con amigos y compañeros a tratarles de usted y motivarles, para ganar en 1975 su primer título, nada menos que la Copa Intercontinental. Y a partir de ahí, empezó a evolucionar como míster hasta convertirse en 'El Abuelo' y también comenzó de alguna forma a crearse el mismo número de amigos que de enemigos, eso sí, fabricando futbolistas de los pies a la cabeza, enseñando a los chavales una nueva manera de ver el fútbol.

Un tipo capaz de encararse con sus grandes estrellas y con jugadores rivales, capaz de decirle a Romario que a él se le mira a los ojos cuando se le habla, capaz de coger de la pechera a Samuel Eto'o e insultarle tras sustituirle, del mismo modo que también era capaz de increpar a un jugador rival como Fernando Hierro desde su área técnica, de llamar 'tonto' y 'jugador horrible' al delantero Darko Kovacevic o incluso de decirle al mismísimo Roberto Carlos al final de su carrera -usted golpea muy fuerte al balón pero no tiene ni puta idea de tirar las faltas-. Así era Luis, para lo bueno y para lo malo, alguien peculiar, especial.


En total, a lo largo de su carrera como entrenador (36 años) entrenó a los clubes Atlético de Madrid (hasta en cuatro ocasiones), Betis, F.C. Barcelona, R.C.D. Espanyol, Sevilla F.C., Valencia F.C., Real Oviedo, R.C.D. Mallorca y Fenerbahçe S.K. (sólo entrenó una vez fuera de su país) pero sin más dilación quiero hablar de su carrera como seleccionador (2004-2008) al frente de la Selección Española.

España es un país que en el inicio del siglo XXI ha vivido la Edad de Oro de su deporte. La eclosión de grandes equipos como el de baloncesto, balonmano, o el de fútbol sala, se ha combinado con el surgimiento de grandes figuras individuales como Rafa Nadal, Fernando Alonso o Marc Márquez (más recientemente), pero había algo en el 'debe' de la sala de trofeos nacional, y eso no era otra cosa que una selección decente en el deporte rey, un equipo de fútbol ganador que justificara porqué la mayoría los niños de este país en el recreo juegan al fútbol, un conjunto de jugadores que se cobrara la vendetta por tantos tragos amargos y desilusiones por no pasar nunca la barrera de cuartos de final, al fin y al cabo, se necesitaba alguien que organizara UN EQUIPO de verdad y tuviera la paciencia suficiente para erradicar cualquier vestigio de derrotismo y pesimismo, siendo capaz de hacer ver a los futbolistas que sí se podía, que era cuestión de creer y de divertirse, lo que había que hacer era trabajar duro, jugar al fútbol con una sonrisa y al final los resultados llegarían.

Bien, pues la persona encargada de tan complicada labor fue ese tipo de gafas grandes, pelo blanco, temperamento temerario y cojones, eso ante todo.
Luis Aragonés no sólo fue capaz de fabricar una selección ganadora, sino que también se permitió el lujo de crear un estilo de juego, eso que Andrés Montes llamaba 'tiki-taka' y aquello que otros imitaron como Guardiola o Klopp, colgándose ellos las medallas. Directamente otros heredaron el trabajo hecho como Vicente Del Bosque.

Ese estilo de toque se fundamentaba en lo que más le gustaba al sabio, en el centro del campo. En 2004 Luis dio el timón de la selección a Xavi cuando ni siquiera lo tenía en el Barça ("El hijo de puta del viejo no se olvida de usted", eso fue lo que le dijo al centrocampista del Barça en 2004.) y así fue como cuatro años después España pasó por encima de todo y de todos en la Euro de Austria y Viena, Xavi Hernández fue elegido mejor jugador y dio comienzo una de las grandes hegemonías de la historia del fútbol y del deporte (Eurocopa-Mundial-Eurocopa).

Esos locos bajitos conquistaron el mundo al son de la sinfonía de Xavi e Iniesta, pero hubo un pionero que les dijo cómo tocar esas notas musicales y además les prometió que si lo hacían como él decía, entonces ganarían porque eran mejores que los contrarios, mejores que TODOS los contrarios.


Hace unos días nos dejó para siempre el maestro, entre lágrimas y aplausos el Calderón le rindió tributo y el domingo el Atleti se puso líder de la liga española 18 años después, ahora me lo imagino desde arriba despidiéndose de todos con un "Iros a tomar por culo, os dije que se podía ganar y al final se pudo. Ganar, ganar, ganar y volver a ganar", GRACIAS POR TODO LUIS. D.E.P.





jueves, 19 de diciembre de 2013

RAFA NADAL, EL EJEMPLO.

                    WELCOME BACK 'ANIMAL'



Se antoja algo complicada la labor de seleccionar a un solo deportista protagonista en este 2013, lo más lógico sería orquestar una combinación de los mejores momentos del deporte a lo largo del año y mimetizar los múltiples logros de todos y todas las atletas, pero sin ánimo de vilipendiar la labor de nadie, hay alguien que ha destacado por encima de todos, alguien que ha vuelto a recuperar el NÚMERO 1 tras un año sin competir, alguien que dejó de ser el mejor tenista para pasar a ser el mejor ejemplo. Hablo de Rafael Nadal, actualmente líder del ranking ATP tres años después.


Nadal es una de esas personas con unas cualidades innatas para triunfar y para despuntar. Se caracteriza por no conformarse con la mediocridad ni con la notoriedad. Él quiere la excelencia, sueña con ella. Es un enamorado de la raqueta y del éxito, con un afán de superación casi obsesivo y que para colmo, dentro de su imagen mayestática, es un tipo que inspira simpatía a todos sin la necesidad de manifestarla, porque él no sólo es natural y sencillo, sino que con el paso de los años se ha convertido en uno de los mejores tenistas que se ha visto, en un icono del deporte y una referencia para todos en muchos sentidos.

Tras estar apartado casi un año de las pistas por una interminable y molesta lesión, este chico vió como se le escapaba de entre los dedos la posibilidad de ser el abanderado de España en los JJOO de Londres 2012, al mismo tiempo que observaba como iba perdiendo puestos en el ranking ATP hasta caer a la quinta posición.

En su regreso al tenis, mientras que algunos ya le borraban del mapa y la máquina balcánica Novak Djokovic se frotaba las manos para seguir siendo su bestia negra, él hizo gala de su inquebrantable mentalidad ganadora, confió en la máxima de que la paciencia es la táctica y finalmente demostró que su fracaso en 2012 había sido la esencia de su éxito en 2013. Volvió más fuerte que nunca y realizó la mejor temporada de su vida, ganando a Djokovic, liderando el ranking ATP de nuevo, conquistando su octavo Roland Garros y su segundo US Open y lo más importante, haciéndonos soñar de nuevo.

Este chico humilde nacido en Manacor (Mallorca) es el ejemplo, y gracias a él, hoy en día los niños en el colegio no sólo quieren ser futbolistas o astronautas, ellos también quieren ser tenistas, tenistas como su ídolo.
Gracias Rafa y Bon Nadal.





miércoles, 16 de octubre de 2013

CUANDO EL CICLISMO ERA CICLISMO.

                EL ESPLENDOR DEL PASADO.


Hubo un tiempo en el que el ciclismo era arte, un tiempo en el que era un deporte de masas, mayestático, que estremecía a sus espectadores con los bucólicos paisajes de montaña del mismo modo que transportaba una electrizante pasión a la gente con los amagos, ataques o escapadas de los corredores. También se sufría con sus caídas y con los escalofriantes descensos a velocidad de vértigo. Se descansaba con el avituallamiento en plena etapa, pero había que estar alerta porque esos ciclistas vistos como héroes, mientras reponían fuerzas durante unos kilómetros, debían estar preparados para responder a cualquier ataque, evitar una escapada o disputar un sprint final.

Todo ésto se veía desde el sofá de casa, generalmente después de comer, se observaba con admiración y respeto el esfuerzo de esas personas que haciendo equilibrio sobre dos ruedas, eran capaces de hacer 150 o 200 kilómetros en un día. Pero aun más importante es que no había una sombra muy alargada que hoy en día cubre todo este deporte, hablo de la sombra del dopaje y de la trampa, esa que ha golpeado muy duro al ciclismo hasta dejarlo al borde del K.O. Pero como decía, hubo un tiempo en el que no era oscuro, en el que míticos patrocinadores como 'Kas', 'Bic','Banesto' o 'Rabobank' no tenían miedo de financiar a sus equipos, en el que gente como el pionero Federico Bahamontes (primer ganador español del Tour), el francés Jacques Anquetil, el 'caníbal' Eddy Merclx, el galo Bernard Hinault o el español Miguel Induraín 'El Extraterrestre' levantaban a la gente del sofá, convirtiéndose no sólo en los reyes de la montaña y del crono, sino también en los dominadores del mundo ciclista.
Especial referencia en cuanto a coraje y valentía hago a Luis Ocaña, ese español que residía en Francia en época franquista, capaz de vivir al límite, o mejor dicho, buscarlo porque a día de hoy nadie sabe si lo tenía...


Michael Jordan dijo una vez que 'quien juega al límite es porque cree que lo tiene' bien, pues Ocaña, según cuentan, disputaba las etapas sin conocer el peligro subido en esa pesada bici, se llegó a caer hasta 5 veces en un Tour por su excesiva velocidad, tuvo varios accidentes de coche y de hecho, tras el ciclismo se dedicó un tiempo a correr rallies, pero voy a hacer referencia a un año en concreto, 1973. Ese año el conquense se convirtió en el segundo español de la historia que ganaba el Tour de Francia dando un auténtico recital. Y es que tan sólo dos meses después obtuvo la medalla de plata en el Campeonato del Mundo disputado en Barcelona, superando al por entonces cuatro veces ganador del Tour Eddy Merclx, al cual apretaría las tuercas en más de una ocasión en su carrera.
Creo que la de Luis Ocaña es una historia que la gente debía conocer y que merece ser recordada. No nos olvidemos que en una época en la que España era presa de una dictadura, este hombre distraía por unos momentos y emocionaba a los seguidores del ciclismo, puesto que ganó también una Vuelta a España y en 1971 perdió el Tour cuando lo tenía prácticamente ganado (aventajaba en más de 7 minutos al caníbal Merclx) tras un brutal caída en Col de Menté. Tristemente, Ocaña se suicidó en 1994 tras sufrir una fuerte depresión.


Tras él, vendrían otras leyendas como Perico Delgado o Miguel Indurain, pero desde el año 1999 Lance Armstrong se encargó de engañar a todos los seguidores, también a los que creímos en él hasta el último momento, pintando de color negro el deporte de la bicicleta gracias al dopaje, lo que sumado a la fatídica 'Operación Puerto' en la que muchos ciclistas fueron descubiertos como tramposos, ha provocado una ola de decepción y apesadumbramiento entre los seguidores de este maravilloso deporte.
Hoy en día, equipos míticos como el Euskaltel Euskadi desaparecen, los ganadores del Tour y la vuelta, Chris Froome y Chris Horner, respectivamente, son acusados sin pruebas de dopaje por la masa popular nada más cruzar la meta y en España, recientemente el Movistar se ha proclamado mejor equipo del mundo y Joaquim 'Purito' Rodríguez se ha adjudicado el World Tour pero ya apenas se celebra y se difunde.


Desde aquí quiero hacer una última mención especial, un hombre, Alberto Contador, él era la clave de la recuperación, él era el pasaporte del ciclismo a la credibilidad, la llave de la ilusión y la esperanza, él levantaba no hace mucho a la gente del sofá muchos años después porque todos vimos que era diferente, pero una desgraciada sanción por dopaje, quizá injusta, ha debilitado al pinteño. En su mano está volver por sus fueros y disparar a las pantallas planas de cada casa cruzando la meta de los Campos Eliseos con el Maillot Amarillo el próximo año en París. La venganza se sirve en plato frío y nunca es tarde para redimirse y volver al número 1.



jueves, 13 de junio de 2013

USAIN BOLT, el auténtico hijo del viento.

         DEL RELÁMPAGO 'BOLT' AL USAIN 'GOLD'

-'En alguna parte, sobre una nube en el cielo, Jesse Owens, cuatro veces campeón olímpico en 1936, aplaudió y dijo -gran carrera, Usain-' (periódico Berliner Kurier tras el Campeonato Mundial de atletismo de 2009)

-'Puede llevar el cuerpo humano a otro nivel' (Tyson Gay)

-'Jamás vi algo así en mi vida' (Aldo Boldon)

-'A Bolt le ha enviado Dios al atletismo' (Tommie Smith)

La historia del deporte, en concreto la del atletismo, tiene señalada un fecha y un lugar. Ese lugar es el pequeño y humilde pueblo de Sherwood Content, perteneciente a Trelawny Parroquia, zona pobre de Jamaica en la cual el 21 de agosto de 1986 nacía Usain St. Leo Bolt, un niño que a pesar de sus problemas en las piernas (su pierna derecha más corta que la izquierda), demostraría en el futuro que aquello no iba a suponer ningún hándicap en su vida.



Desde muy pequeño, demostró un talento atlético peculiar, destacando en deportes como el fútbol o el cricket y sentía una auténtica obsesión por el mundo deportivo como posteriormente revelaría en su autobiografía, 'Cuando era joven, no pensaba en otra cosa que no fuera el deporte'.
Fue su entrenador de cricket quien le animó a participar en competiciones de atletismo puesto que se percató de sus grandes dotes velocistas...

De la mano de Pablo McNeil (ex atleta olímpico en pruebas de velocidad) y Dwayne Barrett, el jovencísimo Usain empezó a ser entrenado y motivado para desarrollar sus aptitudes atléticas, aunque en ocasiones ésto se frustrara por su falta de dedicación y su actitud desenfadada, siempre propensa a las bromas y al humor, quizá por saberse desde muy pequeño superior al resto.

De esta forma Bolt ganó su primera medalla en el campeonato escolar, en la categoría de 200 metros, con un tiempo de 22.04, obteniendo ese mismo año (2001) su primera medalla en el campeonato nacional. Plata en 400 metros con 48.28.
Empezaba a propagarse el rumor de que el potencial de este joven era extraordinario y no obstante, ésto le empujó a participar en el Campeonato Mundial Juvenil de 2001, celebrado en Debrecen, Hungría.
Una vez allí, su actitud infantil al esconderse en la parte de atrás de una furgoneta, provocó su arresto por parte de la policía y los posteriores abucheos del público, a lo que el joven respondió con sendos records en la competición, en 200 y 400 metros, nada más y nada menos que 20.61 y 47.12 respectivamente.

Al año siguiente, esta vez en la capital de su país, en Kingston, se celebraba el Campeonato Mundial Junior de atletismo, lo que supuso una motivación extra para el jamaicano como demostró sobre la pista.
A sus 15 años y con sus 1.94 metros de estatura, el joven velocista se agenció la medalla de oro en los 200 metros pese a su nerviosismo, puesto que la ansiedad por demostrar el potencial que su público esperaba de él, le hizo calzarse las zapatillas al revés...
Más medallas en otras disciplinas como los relevos 4x100 y 4x400 y en sucesivos campeonatos hicieron que la prensa ya le denominara el sucesor de Michael Johnson (considerado hasta ese momento el mejor atleta de la historia con 5 medallas olímpicas de oro y 8 en mundiales en las categorías de 200 y 400 metros) debido a que Bolt, a los 16 años había superado los tiempos de Johnson a los 20...

El joven crecía en popularidad en su país, incluso había quien decía que era 'el mejor velocista que la isla había engendrado jamás', lo que sumado a su gran ego le hizo perderse en las múltiples atracciones de la ciudad de Kingston, despreocuparse de su carrera, aprovechar al máximo la zona de discotecas y la noche jamaicana, jugar al baloncesto y alimentarse de comida rápida.

Es así como llegó en 2003 al Mundial de París, confiado en ganar en los 200 metros tras haber sido campeón en la categorías junior y juvenil, pero una lesión le apartó del campeonato y por lo tanto de su salto a la competición profesional, además su federación le apartó tachándole de 'joven e inexperto' lo que dañó seriamente la moral de Bolt y le hizo más fuerte, le hizo entrenar al máximo y le hizo querer (ahora sí) ser un campeón de verdad.

Sus inicios en la actividad profesional fueron muy duros, quizá los peores en la vida de nuestro protagonista, entre 2004 y 2007 Usain Bolt sufrió múltiples lesiones debido al duro entrenamiento y a su problema en las piernas, lo que le obligo a retirarse de varias competiciones o correr mermado en otras muchas como en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cuando fue eliminado en la primera ronda clasificatoria.
Siempre que se analiza a los grandes deportistas de la historia, a los números 1, se presta atención a los malos momentos de los mismos, aquellos en los que se curtieron y supusieron un punto de inflexión en su vida para volver más fuertes y ser campeones. Quizá el punto de inflexión de Bolt fueron estas lesiones y sobre todo, decidir en 2005 quedarse a entrenar en su Jamaica natal, rechazando becas prestigiosas de EEUU y prefiriendo ante todo, su gimnasio anticuado y su pista desgastada de Kingston.

Glen Mills, su entrenador, se preocupó hasta la extenuación por su pupilo, de forma que consiguió cambiarle de actitud con respecto al atletismo, haciéndole ver que quizá algún día sería el hombre más rápido de la historia. Así de difícil y así de sencillo.

Entre 2005 y 2006 nuestro protagonista alcanzó el top-5 del ranking mundial, justo en una época en la que asistíamos a algo sin precedentes. Dos corredores, el jamaicano Asafa Powell y el norteamericano Tyson Gay eran capaces de correr los 100 metros lisos en 9 segundos y 77 centésimas, lo que suponía el récord mundial y algo sobrehumano, que nadie creía posible superar. Usain Bolt no corría los 100 metros, por lo que nadie le tenía en cuenta al lado de estos 2 monstruos...

Fue en ese momento cuando nuestro protagonista se dió cuenta de que podía vencerles, contra todo pronóstico, es más, quería ridiculizar ese récord de 9.77...
La primera vez que se enfrentó cara a cara con Tyson Gay fue en los mundiales de Osaka de 2007, todavía en la disciplina de 200 metros, siendo duramente derrotado por el estadounidense, a pesar de obtener la plata. Derrota que enseñó a Bolt la difícil tarea que tenía por delante en competiciones posteriores...

2008, ese es el año, podríamos decir que en ese año Dios se disfrazó de velocista, también nos podemos aventurar y decir que es en ese año cuando se descubre el límite de un ser humano en carrera, o simplemente con decir dos palabras vale 'RELÁMPAGO BOLT'. 
A principios de la temporada nadie hablaba de Usain Bolt en los 100 metros lisos, la competición se centraba en Powell y Gay, hasta que el 3 de mayo, en Kingston, nuestro protagonista dejaba el crono en 9.76 sorprendiendo a propios y a extraños, para 28 días después bajarlo a 9.72 en Nueva York y establecer el nuevo récord mundial en los 100 metros. Bolt respondió a las críticas que le tildaban de indolente y dió un puñetazo encima de la mesa en vísperas de los Juegos Olímpicos de Pekín.

Evidentemente, la esencia de los grandes campeones es querer siempre más y más, y prueba de ello en Pekín, ante la atenta mirada de todo el mundo, Usain Bolt desafió a las leyes de la física y dejó a la población mundial ojiplática tras completar los 100 metros en unos estratosféricos 9 segundos y 69 centésimas, colgándose el oro y descubriéndose como el hombre más rápido de la historia...




A partir de ese momento, se puede decir que Usain Bolt incendió el mundo del deporte irrumpiendo de una manera estelar en el trono de los dioses.

Descargando toda la rabia y todo el talento en menos de 10 segundos...

Inclinando por primera vez sus brazos hacia el cielo del estupefacto Nido de Pekín

Y por supuesto, dejando patente su chulería y su humor, entrando literalmente dando un paseo a la meta...




Los había ganado a todos, pero aun quería más, y prueba de ello fue una nueva medalla de oro, esta vez en los 200 metros, estableciendo OTRO récord mundial e histórico, parando el crono en 19.30 superando el récord de Michael Johnson e igualando a Carl Lewis como único atleta que obtuvo el oro en los 100 y los 200 en los mismos juegos...

Para más espectáculo, el nuevo hijo del viento se alzó TAMBIÉN con el oro en los relevos 4x100...

Había nacido una estrella, un genio y un campeón, ahora sí.

A partir de esos Juegos, y ya con el cartel de 'hombre más rápido del mundo', nuestro protagonista comenzó a gozar de la popularidad de los grandes deportistas y recibió el galardón de 'Atleta del año' por la IAAF.



Empezaba una nueva era, el atletismo se rejuvenecía y se alejaba de las tramas de dopaje, por lo menos en los 100 y 200 metros, y este hombre lo veía todo desde arriba, con la dificultad, exigencia y responsabilidad que ello conlleva.
En 2009 llegó el turno del Campeonato Mundial, la mayor cita del atletismo que se celebra de manera bianual y que en ese año, albergó la ciudad de Berlín.
Otra vez los mismos fueras de serie, Powell, Gay y Bolt, pero en esta ocasión la pregunta era si realmente era físicamente posible bajar del 9.69 de Pekín...
Llegó el momento y éste fue el resultado en el repleto estadio alemán.




¡9.58! ¡9.58! ¡9.58! la gente no daba crédito, gritaba sin contemplación, no era normal, no era real hacer 100 metros en 9 segundos y 58 centésimas, estudios físicos en universidades estadounidenses no lo creían posible hasta ese momento, yo sólo puedo afirmar que esa carrera en directo ha sido una de las cosas más increíbles y espectaculares que he visto en el deporte en toda mi vida.



Alguien dijo una vez que los grandes genios siempre golpean, como mínimo dos veces, y este extraterrestre no iba a ser menos, por lo que en la carrera de 200 metros rebajó su propio récord mundial en 11 centésimas, parando el crono en 19.19, sin comentarios...

Jamaica se paseó en los relevos 4x100 de nuevo y destaco la frase que pronunció Shawn Crawford (tercero en la prueba de 100 metros) al finalizar el torneo: 'Cuando salí a correr me sentía como si estuviera en un juego de vídeo... Él se movía realmente rápido'.

Nuestro protagonista, el último día del campeonato, protagonizó una pequeña ceremonia junto con el alcalde de Berlín, cerca de un fragmento del Muro de Berlín, en el que el atleta representaba 'cómo se pueden derribar las barreras que son consideradas insuperables'.

A partir de ese momento, comenzaron los altibajos para el crack jamaicano fruto de las lesiones, con algunas victorias en la Liga de Diamante (antes Golden League) pero sin superar ningún récord y sin marcas llamativas.
Llegó el Mundial de 2011, en Daegu, otra vez con Bolt como indiscutible favorito, pero en contra de las veces anteriores, ahora le había surgido un verdadero competidor, que además de ser compatriota era verdaderamente rápido, hablamos de Yohan Blake, capaz de correr los 100 en 9.69...

No se sabe si el nerviosismo por no ceder ante el nuevo aspirante o la presión de ser el número 1 hicieron que Bolt, en aquellos mundiales, fuese descalificado en la final de los 100 metros lisos, tras hacer una salida en falso, antes del pisloletazo y provocando que Blake se proclamase nuevo campeón del mundo.
En contraposición, en la carrera de los 200, Usain Bolt si se proclamó campeón, aunque comenzaban a crearse dudas sobre su forma física de cara a los Juegos Olímpicos de Londres 2012...

Fue hace poco, en concreto el verano pasado, otra vez como en Pekín, era el momento para él, y lo sabía. Quería demostrar quién era y porqué había llegado adonde había llegado, Bolt quería reivindicarse y qué mejor manera para ello que exhibirse en unos Juegos Olímpicos, su competición preferida, y hacerlo en Londres.

Tras el desastre del anterior mundial, se llegaba a la prueba de los 100 metros con el cartel de 'Mejor carrera de todos los tiempos' puesto que en ella se involucraba a los cinco velocistas que hasta ese momento ostentaban las mejores marcas de la prueba. Justin Gatlin, Asafa Powell, Tyson Gay, Yohan Blake y el propio Usain Bolt.

Tras un mal arranque en la prueba por parte de Bolt, sucedió ésto...




Lo volvió a hacer, otra vez.

Si alguien le había subestimado, me imagino que tendría ganas de meterse bajo tierra tras esa carrera en la que el jamaicano paró el crono en 9.63 (segunda marca histórica). 
A día de hoy, en una época en la que las redes sociales son las protagonistas las 24 horas del día, creó que la palabra 'Bolt' fue lo más tuiteado de la historia tras esos 9 segundos y 63 centésimas de carrera. Increíble pero cierto, increíble que lo mejor de unos Juegos Olímpicos que sólo se disputan cada 4 años dure menos de 10 segundos...

Volvió a batir a sus rivales en los 200 y en el 4x100 y de alguna manera recuperó esa sonrisa tan característica, y se unió al grupo de grandes deportistas de la historia como Michael Jordan, Muhammad Ali, Rafa Nadal o Valentino Rossi, los cuales algún día pronunciaron eso de 'I'M BACK'.




Le hemos visto rodando más de un anuncio, jugando un partido en un All Star Game de la NBA y haciendo un mate, pisando el terreno de juego de Old Trafford ya que simpatiza con el Manchester United, también dando consejos a Cristiano Ronaldo sobre cómo debe correr, incluso en multitud de portadas de la prestigiosa revista 'Sports Illustrated'. Realmente nadie sabe dónde está el límite de este deportista, si es que lo tiene, lo que está claro es que es el hombre más rápido de la historia, y cuenta con la suerte de poder ser grabado en HD y ser visto y reproducido en 3D, lujos de los que no dispusieron otros como Ali o Jordan y que con este tipo se deben aprovechar, porque lo que es indiscutible es que Usain Bolt es historia y leyenda viva.







RECOMENDACIONES: