sábado, 13 de diciembre de 2014

PROMESA CUMPLIDA: NUEVA ORGANIZACIÓN DE EL NÚMERO1BLOG

HOY NACE UN NUEVO MEDIO


'El tiempo pasa y la ilusión permanece'. En muchos momentos dudé sobre si algún día llegaría este momento. Los vaivenes propios del complicado mundo universitario me hicieron dudar, muchas veces, sobre la posiblidad de estudiar y disfrutar -complicado- mi vocación profesional. Pues sí, tras diplomarme en el árido y pantanoso mundo de las Ciencias Empresariales y consolidarme en el Doble Grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual, puedo decir que la divagación propia de los tres primeros años en ese mundo tan poco atractivo, me hizo sacar a relucir la mayor de mis motivaciones para poder ser algún día un periodista diferente, pero sobre todo, PERIODISTA,
Conocer y comunicar, sea donde sea, pero si es en este rincón será mejor, porque al fin y al cabo el juego consiste en transmitir mi realidad a los interesados. Informar, entretener, divertir y emocionar.
Por eso, cumplo hoy la promesa que hice hace casi 3 años en la fundación de este blog. Hoy nace un nuevo medio con una ilusión y una perseverancia ya irrompible.
La mejor manera de empezar 'serio' será estructurar el contenido por bloques, así es que como podéis ver en la parte superior de la página, las divisiones serán las siguientes:

-EL NÚMERO 1: Aquí aparecerán todas las entradas, sean de la tipología que sean.

-CUESTIÓN DE PELOTAS: Esta sección tratará sobre todos los deportes que puedan aportar algo, siempre teniendo en cuenta que hay más 'pelotas' que la del deporte rey.

-ESTRELLAS Y HOMENAJES: La fuerza que me ha dado durante este tiempo atrás estudiar las figuras de Michael Jordan, Fernando Martín, Muhammad Ali, Usain Bolt, Valentino Rossi, Robert de Niro, Al Pacino o Marlon Brando, sin duda, también ha impregnado en mi una ilusión constante por querer llegar a lo más alto en mi disciplina, por lo que todos y cada uno de ellos me han aportado algo para querer lanzar este proyecto.
Este apartado seguirá desarrollándose, por supuesto, pero sabiendo quiénes son los referentes y las piedras angulares.

-CINE EN SERIE A 35MM: Jugando con la terminología propia del cine conocido hasta la época digital y teniendo en cuenta la edad de oro de las series de televisión, precisamente, en dicha época digital, es hora de combinar el título de esta sección, en la que el cine, las series y el humor estarán presentes.

-ENTREVISTAS EN EL RING: La entrevista es el género estrella del periodismo. El más popular y también el más complicado de realizar. Nunca es fácil dialogar con otra persona (posiblemente desconocida) e intentar conseguir información relevante, situando al invitado en un ambiente cómodo. No, muchas veces la conversación puede desarrollarse, figurativamente, en un ring de boxeo. El intercambio de golpes dialécticos casi siempre se resolverá por KO, pero lo que no sabemos, es cual de los dos protagonistas saldrá vencedor...
La entrevista de hace dos semanas a David González inaugura esta prometedora sección. Disfruten del combate.

-PERICOM POST: Este enlace externo al blog, les llevará a otro medio (Pericom Post) donde escribí varios artículos esporádicamente con todo el mimo y la dedicación posible. Una recomendación.

-TWITTER (@elnumero1blog): La actualidad se trocea en tandas de 140 caractéres y se alimenta de otros medios de interés: Deportivos y cinéfilos. Aquí podrán informarse sobre todo lo que está pasando, minuto a minuto. Teniendo en cuenta la masiva infoxicación en la red, este perfil de twitter -representativo de ElNumero1blog-, intentará ser el mejor curador de contenido (content curator), buscando, estudiando, organizando (mediante listas) y compartiendo la información más fidedigna y de mayor calidad. Síganlo.

-INSTAGRAM (http://instagram.com/elnumero1blog/): ¿Qué sería de la información sin las imágenes? Ahí reside el secreto. Pasen y vean día a día los momentos fotográficos de ahora, y de aquellos maravillosos años.

-LOS LUNES DEL IMPARCIAL: En un claro homenaje al suplemento cultural del periódico El Imparcial(llamado Los Lunes del Imparcial) que se convirtió en el líder de opinión de la castigada sociedad española durante los últimos años de la volátil Restauración y con una temible Dictadura de por medio (Primo de Rivera), el objetivo es hacer un resumen -imparcial-, el primer día de cada semana, sintetizando lo ocurrido en los 7 días anteriores y eligiendo un Número1 de la semana, con el mismo espíritu interpretativo y crítico de la Generación del 98, del 14 y del 27. Será la más regular.

Dicho esto, es hora de ponerse manos a la obra, del mismo modo que Muhammad Ali lo hizo cuando regresó a la máxima competición 3 años después, para subir al trono de 'El más grande' y no volver a bajar nunca más... ElNúmero1blog aprovechará su espíritu, Vuela como una mariposa y pica como una abeja, IMPOSSIBLE IS NOTHING.

Bienvenidos de nuevo...

viernes, 12 de diciembre de 2014

VIOLENCIA Y FANATISMO: La infección que gangrena el deporte.


En multitud de ocasiones el deporte deja de situarse a la vanguardia del entretenimiento y la diversión para dar paso a la violencia y los fanatismos.
Lo que debería subyacer siempre de la competición profesional entre los mejores es la deportividad de los jugadores y de las legiones de fans que llenan bares, estadios y calles. Pero es una obviedad que la cultura deportiva parece aceptar los insultos y los menosprecios constantes, ya sea al árbitro, a la afición contraria o al rival sobre la cancha.
No es fácil, nada fácil, llegar hasta donde llegan los profesionales. Hay que trabajar y esforzarse en cantidades inimaginables, además de tener un talento innato, para poder ser esas estrellas que vemos por la tele y observamos en directo en los campos. Días, tardes y noches de sufrimiento e incertidumbre del que sueña con 'llegar' sólo se puede merecer una cosa: respeto. Es muy fácil criticar sin criterio, hablar por hablar, afirmar y corresponderse con el vox populi.
La crítica está bien siempre y cuando sea respaldada y fundamentada por hechos.

Teniendo clara esta premisa, no debemos perder el norte ante lo que vamos a ver. Respetar lo que se ve y a los que lo ven es obligatorio. El fútbol y cualquier deporte no dejan de ser eso, deporte. Competiciones entre gente y para la gente. Es inadmisible que a la salida de un estadio apuñalen a un aficionado por la espalda o que se sucedan batallas campales en los aledaños de cualquier recinto deportivo por defender unos colores. Es intolerable que se pierda el juicio por algo que, por mucho que admiremos y veneremos, en el caso del llamado deporte rey, son 22 personas en pantalón corto pugnando por un balón. Estas reticencias sobre el respeto en el deporte se ven alimentadas por el uso del mismo para dar rienda suelta a apologías políticas, racismo, xenofobia, homofobia o cualquier tipo de segregación incomprensible, lo que nos contextualiza sobre la gravedad del asunto. Para más inri, esta situación suele ser excusada con el tópico de que estas actitudes existen desde siempre. ¡Basta ya!, eso jamás puede ser una disculpa, siempre debe ser una herencia catastrófica que merece ser modificada de una vez. La desidia de la gente no puede contrastar con la voracidad del olvido.
Veamos el deporte, disfrutemos y saboreemos cada jugada, animemos cada segundo hasta llevar a nuestro equipo a la victoria, del mismo modo que le apoyaremos si fracasa en el intento.
Al fin y al cabo, exprimamos esas dos horas de pasión sin resentimiento, sin envidia y sin insultos gratuitos. Seamos felices con el deporte igual que son (o deberían serlo) los que han llegado tan alto. Jamás lo hagamos algo sórdido y si visceral en el buen sentido.
Hasta aquí la reflexión de esta semana en vísperas de las jornadas de las diferentes competiciones deportivas. Hay que dar un voto de confianza...
Sed felices. #ElNumero1

lunes, 8 de diciembre de 2014

MARC MÁRQUEZ CRUZA LA META DE LA PERFECCIÓN


En octubre de 2013, cuando Marc Márquez se disponía a comenzar el último Gran Premio de motociclismo de la temporada, los aficionados sabían que esa parrilla de salida era diferente a todas las que se habían visto en la historia del deporte de motor. Allí, ese chico de 20 años, estaba a punto de proclamarse campeón del mundo de MotoGP por primera vez. Ese piloto catalán nacido en Cervera, aspiraba a batir el récord de precocidad en conseguir tan distinguido campeonato, del mismo modo que dejaba patente que su sueño se había convertido en realidad, puesto que los posters de Valentino Rossi que habían decorado al milímetro su habitación desde pequeño, habían dado paso a una pugna real sobre el asfalto, milésima a milésima, con el mejor piloto de todos los tiempos hasta la fecha.
Esa carrera iba a ser la recompensa al trabajo bien hecho desde que con 4 años, Márquez se subiera a una moto por primera vez. En el box de la familia del piloto, se encontraban sus padres, dos personas que siempre estuvieron entregadas a la causa y supieron guiar a un niño con un talento inusual y una madurez inaudita sobre dos ruedas. Su representante y amigo, Emilio Alzamora, se apoyaba sobre el muro de dirección que le separaba de su pupilo. El recorrido histórico que habían realizado juntos estaba ligado a una palabra: éxito. Desde que Márquez diese el salto al Mundial de 125cc, se formó una alianza entre ambos en la que los triunfos y los récords se convirtieron en protagonistas: 

  • Segundo piloto más joven en subir a un podio mundialista. (GP de Inglaterra de 2007)
  • Segundo piloto más joven en conseguir una pole position. (GP de Francia en 2008)
  • Campeón del mundo más joven de la historia de 125. (2010, 17 años)
  • Campeón del mundo de Moto2. (2012)
  • Tercer puesto en el GP de Australia de 2011 tras partir en el puesto 38...
  • Piloto menor de 20 años con más victorias. (25)
  • Récord de puntos en  el mundial de Moto2. (299)
  • Piloto más joven en subir un podio de MotoGP. (20 años y 49 días, GP de Qatar de 2013)
  • Piloto más joven en ganar una carrera de MotoGP. (20 años y 63 días, GP de Austin de 2013)
  • Primer rookie que gana en Laguna seca (EEUU, 2013) 

La situación era emocionante y llamativa. Los pilotos se dispusieron a hacer el warm up (vuelta de calentamiento) cuando el circuito de Ricardo Tormo estalló en vítores de animación que no escondían el nerviosismo por la cita. Ese giro que precede a todas las carreras se realiza siempre con sumo cuidado, a una velocidad anormalmente reducida y en aquel instante, hubo tiempo también para pensar que en apenas dos minutos, la carrera se lanzaría a la velocidad máxima posible, situación que Márquez dominaba con gran destreza, pero cuya contraposición era el grave peligro al que se exponía, lo cual le había llevado a vivir todo tipo de caídas y de lesiones:

  • En 2007 fue arrollado por un rival, rompiéndose el cartílago de crecimiento de la tibia.
  • En el GP de Jeréz de 2010 salió disparado de la moto y se dislocó el hombro derecho. En Brno se dislocó el izquierdo.
  • En 2011 una caída en unos entrenamientos casi le hacen perder la vista. Estuvo 3 meses con visión doble.
  • En 2013 se cayó de la moto a 300 km/h en el GP de Italia, lo que le provocó una abrasión en la barbilla.
El desarrollo de la carrera fue un calco de la vida y obra sobre dos ruedas de Marc Márquez. La expectación e ilusión inicial por la cita y la tesitura del piloto, dejó pasó, progresivamente, a la tranquilidad. El de Cervera efectuaba cada giro en posiciones de podio, demostrando un control absoluto. Finalmente, el protagonista se encargó de convencer al mundo con varias vueltas de antelación, de que ese día iba a ser el campeón más joven de la historia de MotoGP porque era el elegido, era el profeta del motociclismo.



Efectivamente, así fue. 20 años, 59 kilos de peso y 1.68 metros de estatura era la edad y la medida del nuevo rey de las motos.

A partir de ahí, ya como número 1, esta temporada su ambición y pasión por las dos ruedas le ha llevado a revalidar el título de la manera más apabullante que se recuerda. 
Cuando un piloto va tan al límite, su hábitat natural debe ser la categoría reina, MotoGp. Es ahí donde Marc Márquez ha conseguido más victorias que nadie en una sola temporada (13), ha igualado el récord de victorias consecutivas de Agostini (10), y se ha proclamado bicampeón del mundo (el más joven) a lomos de su Honda RC213V.

Su apodo es 'el niño', lo que es comprensible con tan sólo leer cuántas veces aparece la palabra 'joven' en su lista de récords. Un campeón por fuera y, según dicen, por dentro, pues su vida ha girado siempre en torno a una moto, desarrollando sus capacidades con un enorme sacrificio, una admirable humildad y un sueño ahora real. En la actualidad, con millones de seguidores y con la certeza de que gracias a su trabajo y a su talento, el futuro le augura infinidad de éxitos. Esto sólo acaba de empezar. 21 años parece que dan para mucho...

'Marc Márquez es excepcional porque tiene los condicionantes para serlo: tiene talento, es muy trabajador y su esfuerzo, su sacrificio es altísimo y lineal. Además, como persona es humilde y asequible para los aficionados. Es excepcional' (Emilio Alzamora, su mánager.)
'Tengo amigos que, en los fines de semana en los que hay carreras, me envían e-mails preguntándome a qué hora corre Márquez. No a qué hora son las carreras. Márquez es ciudadano del mundo, ha sido adoptado por todos, es patrimonio de la humanidad' (Gavin Emmett, comentarista inglés.) 


lunes, 24 de noviembre de 2014

ENTREVISTA A DAVID GONZÁLEZ, NOVILLERO DE LA ESCUELA TAURINA DE MADRID.



‘Cuando los toreros nos ponemos delante del toro, hay veces, por ejemplo en Madrid, que prefieres que te pegue una cornada a estar mal.’ (D. G.)

Los pensamientos, sentimientos y deseos que florecen en una persona cuando se sitúa delante de un toro con el objetivo de controlarlo, domesticarlo y finalmente, matarlo, son dignos de estudio. La tesitura del torero en una faena, cuyo objetivo es lidiar con el morlaco bajo los ‘olés’ de la grada (que quiere divertirse) y bajo las miradas nerviosas de la familia (que no deja de estremecerse), debe ser contradictoria. No hay que olvidar que todo ello sucede mientras la vida del artista pende de un capote y de un sutil movimiento. ¿La pasión del momento conseguirá desterrar cualquier vestigio de miedo o peligro?

David González, novillero madrileño de 23 años (8 de septiembre de 1992), no ha tenido problema en abrirme la puerta de su casa para hablar directa y honestamente sobre su pasión. Este aspirante a torero que ya ha probado la arena de Las Ventas en dos ocasiones y que cuenta en sus vitrinas con el prestigioso galardón del Zapato de Plata, hace repaso sobre su corta trayectoria, del mismo modo que nos cuenta cómo cambió su vida desde que en 2009 decidiera entrar a formar parte de la Escuela de Tauromaquia de Madrid, bajo las órdenes de su maestro y apoderado, Juan Antonio Alcoba ‘Macareno’.




P: Vayamos al grano, sabes que esta pregunta va a salir por lo que cuánto antes resolvamos la cuestión, mejor. Sólo te voy a pedir una cosa, intenta responderme cómo nunca antes lo hayas hecho, ¿qué se siente al ponerse delante de un toro?

D.G: Pues algo que yo creo que no se puede explicar… Es como ¡uff! no sé… Cuando te pones delante de un toro depende… Lo que siempre busca un torero es dominar el toro y poder hacer lo que tu sientes con el toro, entonces con algunos no lo sientes pero con otros cuando llegas y sabes que estás dominando y que estás a gusto en una plaza de toros, eso es…

P: ¿No sientes miedo?

D.G: No, miedo sientes antes de ponerte delante, los días de antes piensas, ¿me embestirá?, ¿no me embestirá?, tengo que estar bien… Pero por uno mismo también, por querer estar bien, no por nada. Pero luego cuando sale el toro se te va el miedo y sólo estás pensando en qué puedes hacerle para que embista, para poder dominarle.

P: ¿Por qué surgió ese deseo de ser torero en una época tan convulsa para la profesión?

D.G: Pues de pequeño siempre me ha gustado, tampoco mucho… Pero fue en una fiesta campera con unos amigos que me dijeron –venga, ponte delante de una becerra-, y me puse delante y fue la hostia. Desde entonces ya sólo quería apuntarme a la escuela y torear y torear… Hasta que me apunté.

P: Dicen que si un novillero tiene la oportunidad de hacer faena en Las Ventas, está obligado a tener el mejor día de su vida en la arena para poder llegar a algo en el complicado mundo de los toros. Todo o nada frente a dos morlacos. Tú has acudido ya dos domingos por la mañana a este lugar emblemático, que además, es de tu ciudad. La primera vez fue fantástica, con una ‘segunda posición’ en el Certámen de novilleros de Las Ventas (2012) que todos sabemos que mereció ser la primera. La segunda fue más mediocre, con un grave problema a la hora de matar. Tu carrera sigue igual. Sigue estancada. ¿Cómo ves tu futuro?, ¿cuál es tu perspectiva global?, ¿crees realmente que tienes opciones de mejorar?

D.G: Yo creo que sí, si no, no seguiría en esto… Creo que tengo muchas cosas que puedo mejorar y que creo que gustaría a la gente en mi forma de torear, y nada, la verdad es que están las cosas complicadas pero si uno se prepara y sigue entrenando día a día, preparándose en el campo… Pues puede que de repente te toque el toro en Madrid o tu estar preparado y poder solucionarlo. Sigo aspirando a lo máximo.

P: ¿Cuál ha sido tu mejor momento?, ¿y el peor?

D.G: El mejor en Madrid, en el Certámen de Las Ventas (2012) y en el Zapato de Plata.

Y el peor Madrid también…

P: ¿La segunda vez que fuiste a Las Ventas?

D.G: Sí… (visible emoción en sus ojos), ese día salió todo mal, las sensaciones no fueron buenas antes de matar y cuando llegó el momento… No salió bien, debe servirme para aprender y ojalá puede volver a salir a Las Ventas.

P: Eres considerado como un torero (novillero) clásico. Por las formas y el gusto al torear. Para los que no tenemos ni idea de toros como yo, el gusto sería algo así como el concepto o intentar hacer el toreo clásico: intentar hacerlo como lo han hecho los grandes. Procurando hacer el toreo que sientes. Sin copiar a nadie. ¿Estás conforme con esta etiqueta?

D.G: Sí, yo creo que eso quizá no es lo que buscan todos los toreros, pero todos los grandes han toreado el toreo clásico y lo que uno lleva dentro, el toreo serio, la colocación… Yo es lo que siento, el toreo clásico.

P: Las referencias son importantes. Para casi todo en esta vida es conveniente tener una. Imagino que en tu ámbito es aún más importante, sé que Morante de la Puebla es tu espejo pero quiero que vayas más allá. ¿Qué tres toreros de toda la historia idolatras y qué tres toreros aborreces? Mójate.

D.G: (risas) De los actuales José Tomás y Morante, pero si es de toda la historia, Manolete y Pepín Martín Vázquez, que era un toreo que toreaba muy bien.

P: ¿Y los tres que no?

D.G: Me gustan todos porque cuando ya sabes lo difícil que es, a cualquiera le das mérito.

P: ¿Quién es el mejor torero de la historia?

D.G: Yo creo que José Tomás.

P: Vamos con dos máximas de la tauromaquia: ‘Llegar a ser figura del toreo es casi un milagro. Pero al que llega, podrá el toro quitarle la vida; la gloria, jamás.’ y ‘El toreo trasciende más allá de las fronteras del propio cuerpo, del propio espíritu y de la propia mente humana, es concepto básico que debe de aprender quien quiera ser torero’. Estas frases ya históricas de la tauromaquia, fueron acuñadas por Manuel Martínez Molinero, fundador de tu escuela, la escuela taurina de Madrid y ‘padre’ taurino de muchos toreros madrileños como fueron, entre otros, ‘Yiyo’, Lucio Sandín, ‘Joselito’, José Luis Bote, ‘El Fundi’, Cristina Sánchez, Luis Miguel Encabo, ‘El Juli’ o Miguel Abellán. Si analizamos el significado de estas expresiones, podemos afirmar que el toreo, para vosotros, va más allá del bien y del mal. Vida y muerte tienen el mismo sentido siempre y cuando se alcance la gloria, ¿Crees realmente que merece la pena llegar hasta ese límite?

D.G: Hombre, morir nadie quiere pero… No sé, cuando los toreros nos ponemos delante del toro hay veces, por ejemplo en Madrid, que prefieres que te pegue una cornada a estar mal.

P: ¿Enserio?, es fuerte esa afirmación…

D.G: Sí, lo que uno busca es torear bien y estar a gusto y poder coger un toro como uno quiere… Nadie desea una cornada, pero hay veces que los toros te ponen a prueba, porque hay toros que son nobles, con condiciones y que pueden romper pero hay otros que si tú no te pones en ese sitio o haces ese esfuerzo pues… No van a embestir. Y cómo no estés preparado y no te coloques ahí pues no embisten, entonces prefieres a veces ponerte ahí y jugártela más.

P: ¿Jugártela como José Tomás?

D.G: Eso es extraordinario, incomparable.

P: ‘Costillares’, ‘Lagartijo’, ‘Litri’, ‘Paquirri’, ‘Varelito’ o ‘Sevillita’ son algunos de los apodos taurinos que conocemos. La mayoría tiene uno. ¿No crees que David González necesita un apelativo?

D.G: No tengo ningún apodo y creo que el torero la etiqueta se la pone toreando, no hace falta apodo.

P: Cambiando de tercio, una vez escuché que todos los toreros cumplen con tres características comunes: Son fachas, se van de putas y ponen los cuernos a sus mujeres. ¿Estás de acuerdo?

D.G: No, eso es mentira. Antiguamente a lo mejor si eran más dados a ser más golfos, a beber… Es otra vida, una vida en la que se vive todo muy al límite, o lo disfrutas todo más o no sé… Yo creo que actualmente no, puede haber casos claro… Pero yo creo que no. Cada vez las figuras arrean más y son casi atletas, se entrenan a destajo.

P: PODEMOS, ¿Qué opinión te merece?

D.G: Bueeeno (muchas risas).

P: ¿Es un fenómeno de la actualidad?, ¿ no?

D.G: (más risas) Claro que es un fenómeno… Si un fenómeno seguro que es (risas). Yo no estoy a favor de lo que él opina, ya no por los toros sino por todo en general, su argumento. No estoy a favor.

P: ¿Le cortarías la coleta a Pablo Iglesias?

D.G: Claro (risas), claro que se la cortaría, por no decir otra cosa.

P: Estudiaste en un colegio católico de las Dominicas de la Anunciata, ¿Crees en Dios como la mayoría de tus compañeros de profesión?

D.G: Si.

P: Muchos grandes toreros se han visto relacionados con la prensa del corazón. Mujeres, fama, dinero… ¿Piensas en que puedes caer en ese mundo y todo lo que le rodea? ¿Estás preparado?

D.G: Yo creo que sí, lo que uno busca es el toro, luego la fama viene sola y yo creo que en el toreo tampoco se busca nada más allá. La vida del torero es el campo, estar entrenando y no tienen tiempo para distraerse con salsa rosa e historias. La fama puede venir pero no es el objetivo.

P: Si hablamos de toros y prensa rosa, en este país, automáticamente, se llega a un mismo punto. Belén Esteban. ¿Representa ella algo de este país?

D.G: Que Belén Esteban haya llegado hasta donde ha llegado me parece vergonzoso, igual que otras muchas cosas de este país.

P: ¿Las asociaciones de anti-taurinos suponen un verdadero problema para el desarrollo de vuestra profesión a día de hoy?

D.G: Creo que hace más daño la política, como en Cataluña con el cierre de la Monumental, aunque claro que influyen.

P: ¿Eres un asesino de toros?

D.G: No.

P: ¿No?, pero al fin y al cabo, objetivamente, tú matas al toro con una espada… ¿Qué razón darías para decir que no eres un asesino de toros?

D.G: Sí le matas, a mí me encanta ver a un toro en el campo y matarle es parte de la fiesta, pero bueno, todos los animales mueren. Encima tú al toro le das la oportunidad de lucirse, al toro se le cuida para que esté impecable y bien a la hora de salir a una plaza de toros y esa oportunidad a ningún animal se la dan. Tú te pones a pensar en un cerdo, un pollo o una vaca y todo va a la productividad. Las vacas están entabladas para sacarles más leche.

P: ¿Se muere el toreo?

D.G: Sí, la gente cada vez va menos a los toros. No se le da la publicidad necesaria y a la gente joven no se le enseña, no se televisan casi corridas de toros. Igual que el tenis o el fútbol se televisan mucho, los toros están apartados y creo que se está perdiendo ese arte.

P: Pues ha sido un placer David. Te agradezco tu claridad, tu honestidad y tu sinceridad a la hora de responder. El consejo que te doy es que si quieres de verdad llegar a donde llegaron los más grandes, nunca dejes de creer que puedes y nunca dejes de intentarlo. Al fin y al cabo, tu gran ídolo Morante de la Puebla, tardó dos años y medio en tomar la alternativa desde que debutó en Las Ventas como novillero. Estás a tiempo.

D.G: Muy bien, lo he pasado muy bien, gracias.



martes, 14 de octubre de 2014

ELECCIÓN DE INSTANTES INOLVIDABLES EN CINE Y SERIES, A TÍTULO PERSONAL.

Dada la circunstancia de que este medio lo protagoniza la libertad creativa, pensemos en una selección bajo el más mínimo detalle de los mejores momentos de la historia del cine y las series.

Sin ánimo de vilipendiar la labor de las obras cinematográficas y televisivas completas, creo que nadie duda que aquellos pequeños instantes que llaman la atención y erizan la piel, son en muchas ocasiones, los segundos por los que recordamos una película o una serie.



La intro de Trainspotting, ese momento en el que Renton, el protagonista, se presenta cuestionando su integración en la sociedad como una persona normal, afirmando que su mundo gira en torno a la heroína y que esa es su preferencia indiscutible, más que la propia vida.

Los minutos de gloria de Robert de Niro en El Padrino II, interpretando a un joven Vito Corleone. Un papel memorable con un determinado instante señalado, ´el de las azoteas´, que es imposible de olvidar y está a la a altura de las circunstancias y la responsabilidad.

El cuarto capítulo de la primera temporada de True Detective (‘¿Quién anda ahí?’). Todavía sigo pensando en la perfección y precisión absoluta de ese momentazo en el que Rust Cohle se infiltra en la banda de moteros traficantes de droga, del mismo modo que recuerdo ese plano secuencia de 6 minutos que ya es historia televisiva. Tampoco podríamos pasar por alto el final de la tercera de Breaking Bad (‘Medidas Completas’), con un Walter White poseído ya por el espíritu de Heisenberg, gritando a Jesse Pinkman sutilmente ‘RUN!’

Hay espacio para bailes de todo tipo, estilo John Travolta y Uma Thurman en Pulp Fiction copiando a Anna Karina, Claude Brasseur y Sami Frey en Bande à part, Audrey Hepburn y Fred Astaire bailando en el piso 23 o Gene Kelly bailando y Cantando bajo la lluvia.

Sangre ´made in´ Tarantino con ojos arrancados (Kill Bill) y orejas cortadas (Reservoir Dogs), cines que arden produciendo sensaciones opuestas como el de Malditos Bastardos y Cinema Paradiso, Buñuel y su ojo acuchillado, suspense y terror de la mano de Hitchcock y Kubrick, Psicosis y El Resplandor, la ducha y la puerta del baño, Janet Leigh y Jack Nicholson. Clint Eastwood preguntando ´¿De quién es esta pocilga?´ al entrar en una taberna del viejo oeste como forasteto (Sin Perdón). Conversaciones profundas, inteligentes y edificantes como las de Robin Williams con el indomable Will Hunting. Besos de todo tipo, amor onmipresente y una frase que lo resume todo en ´siempre nos quedará París . Luchas como las de La Novia contra los 50 maniacos o la de Ali y Foreman, confesiones reveladoras como la de un malo malísimo Darth Vader a su hijo Luke Skywalker. Mentiras de padre a hijo en forma de reglas de un juego inexistente como el que inventa Benigni para su niño en la Vida es Bella. Vergüenza ajena en pantalla y compasión en el espectador cuando alguien se convierte en ladrón de bicicletas por primera vez y por estricta necesidad de supervivencia en una Italia de post guerra.

Aquí no se deben prohibir las lágrimas, pues Máximo Décimo Meridio nos enseñó a llorar a todos en Gladiator.

Debemos darnos prisa en la creación de este montaje surrealista y para ello el ‘corred insensatos’ de Gandalf en La Comunidad del Anillo es lo más pertinente. Nuestro invento se vuelve trepidante y por ello entra el final fantástico e increíble de Big Fish, el grito desesperado de Sean Penn al perder a su hija en Mystic River, una conversación majestuosa entre Heath Ledger y Christian Bale, entre el Joker y Bruce Wayne, entre la sonrisa diabólica del primero y el mejor Batman de siempre. Vemos una bolsa que vuela de fondo y sí, es la de American Beauty que ha salido de esa extraña habitacion en la que Robert de Niro le pregunta al espejo ´¿me estás mirando a mi?´.

El final se acerca y es el momento de dar un giro de tal magnitud como el de La Boda Roja (Las Lluvias de Castamere) de Juego de Tronos para perdernos entre tanto impacto y tanta sangre.

Ahora sí, con el objetivo de dar por concluida la experiencia, dejándonos muchas, muchísimas cosas en el tintero, llegaría un fragmento brillante del Western de los Western, un final como el de El Bueno, el feo y el malo, con el desenlace perfecto, para posteriormente utilizar el fundido a negro más recordado de todos los tiempos, ese con el que vimos o no vimos (dejo la duda en el aire) a Tony Soprano por última vez.

jueves, 11 de septiembre de 2014

RETALES DE UNA GENERACIÓN DE ORO INVULNERABLE Y PERDURABLE


La lógica siempre nos dijo que no, que era imposible tener una selección de baloncesto campeona del mundo. Los expertos jamás negociaron la idea de que algún equipo podría covertirse en el álter ego de Estados Unidos sobre el parqué. Extraterrestes de la talla de Wilt Chamberlain, Bill Russell, Julius Erving, Larry Bird o Magic Johnson daban su recital de madrugada al otro lado del planeta. En este país, atrasado en muchos deportes por la supremacía futbolística y por un turbio pasado ajeno al deporte, siempre se miró con recelo y admiración los despegues y aterrizajes del Doctor J o la rivalidad Celtics-Lakers...
Aquí no se disponía de perfectas figuras atléticas con capacidad de salto y de resistencia infinita. Quizá deberíamos empezar por ahí...


A pesar de dos medallas de plata en sendos Europeos (35' y 73'), España no despegó como selección hasta los años 80, a ritmo de plena movida madrileña. Un grupo humano de jugadores fantásticos, con tintes revolucionarios y reflejo de un país que se abría al mundo con el desenfreno de su capital, comenzó a jugar un baloncesto rock&roll como los ángeles, y como tal vio su esplendor y su obra más perfecta acabada en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 84, llegando a la final contra los extraterrestres y anfitriones, pasando por encima de la Yugoslavia de Drazen Petrovic en semis y demostrando que el resultado en la final no era importante porque era imposible ganar, lo verdaderamente genial era llegar ahí enseñando al mundo que aquí se avanzaba. En ese equipo se erigió un líder como Fernando Martín, algo así como un profeta de nuestro basket, capaz de triunfar en el Real Madrid con tanta elegancia como pundonor, emigrar a la distanciada NBA siendo pionero y abriendo puertas, y finalmente morir como una estrella de rock a los 27, repentinamente, dejando a su banda en lo mayor altura posible y demostrando que aquí también había canchas callejeras y canastas en los institutos, con su correspondiente continuación en grandes clubes profesionales y enormes jugadores como Iturriaga, Corbalán, 'Epi' o Fernando Romay.


Ese fue el inicio legendario de nuestro baloncesto moderno, algo premonitorio de que en un futuro se podía llegar más lejos, de que era posible romper las reglas y competir contra Estados Unidos.
Con la ilusión de llegar a ser como las estrellas de aquí y de allí, en la década de los 90, niños como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Jorge Garbajosa, Jose Manuel Calderón, Felipe Reyes, Rudy Fernández o Sergio Rodríguez, elegían el baloncesto como forma de vida mientras colgaban posters de Stockton y Malone en su habitación y trasnochaban viendo las hazañas de su majestad Michael Jordan en la televisión. Todavía recuerdo perfectamente la mística que desprendía la NBA en el patio del colegio, donde quienes jugaban al basket decían que había un tipo en los Bulls que era capaz de volar.

La transición al estrellato mundial comenzó cuando esa Selección Española júnior fue campeona del mundo en Lisboa 99', venciendo en la final precisamente a los Estados Unidos. El salto al circo profesional debía dar comienzo y de qué manera...

La primera piedra la puso en 2001 un gigante en todos los sentidos, Pau Gasol, con 21 años y sin miedo a la historia y a las circunstancias, el de Sant boi decidió cruzar la puerta que abrió Fernando Martín y emergió de las profundidades europeas para plantar su clase y su estilo en el draft de la NBA, siendo elegido en el puesto número 3 (como Michael Jordan), y dejando destellos infinitos de su calidad y liderazgo nada más aterrizar en la ciudad donde asesinaron a Martin Luther King, Memphis.

El resto de la historia ya la conocemos por motivos evidentes, Rookie del año, mate mediático en la cara de Big Ticket, mejor jugador de la historia de la franquicia, All-Star...

Como dijera en su día Nelson Mandela a su capitán de rugby François Pienaar, para unir a negros y blancos en Sudáfrica y sepultar el apartheid, 'los tiempos cambian y nosotros tenemos que cambiar, y necesitamos ganar el mundial de rugby como medicina'

Desconozco si alguien le dijo algo parecido a Gasol antes de jugar el Mundial de 2006. Evidentemente, en España no existía un conflicto de tal magnitud social y cultural pero si existía cierto desprecio al Baloncesto y cierto complejo de inferioridad.

La resolución de ese campeonato es el punto álgido de esta historia... Mundial de Japón, clases magistrales de lo que es jugar en equipo, el liderazgo de Pau, la explosión de su hermano en la final para cubrirle, el tirito de Navarro, la polivalencia de Garbajosa, el 'showtime' del Chacho y Rudy y el primer mundial de la historia de nuestro basket. La mayor parte del país pegada al televisor y en la celebración un mensaje claro del entrenador. 'BA-LON-CES-TO'.


En esta imagen, como si del Cristo Redentor de Río de Janeiro se tratara, el pívot español, ausente en la final tras una heroica lesión ante la Argentina de Ginóbili, dejó patente que la historia no sólo estaba reservada para la Lituania de Sabonis, la Yugoslavia de Bodiroga o la infinidad de Dream Teams. La España de Gasol también subía al Olimpo.

A partir ese instante llegó eso de la Generación de Oro, de la ŇBA, más popularidad, más viajes a la NBA (Navarro, Garbajosa, Calderón continuaba...) y las distancias se acortaban.

Fue entonces cuando se empezaron a recoger los frutos de tanto esfuerzo en silencio, de tanto menosprecio impaciente. Estos jugadores en 2008 nos ofrecieron el mejor duelo histórico de una final olímpica, plantando cara hasta el último segundo a un equipo galáctico de EEUU apodado 'Dream Team' y que ganaba la comparación al de Jordan, Bird y Johnson de Barcelona 92'.

Un mate de Rudy sobre la figura del mejor defensor de la NBA Dwight Howard en esa final de Pekin, levantó al país del sofá a las 8 de la mañana y difundió con violencia a todo el planeta que España no era peor que Estados Unidos.


Lamentablemente Kobe Bryant, Lebron James y Carmelo Anthony acabaron ganando el oro in extremis.
Posteriormente llegaría más éxito, 2 medallas de oro en ambos Eurobasket y otra final antológica perdida en el último minuto, contra el mejor equipo americano que vi jamás (Kevin Durant mediante, con James Harden reserva...), en los JJOO de Londres 2012. La sensación de ese partido fue de enorme disgusto, lo cual teniendo en cuenta las circunstancias era un triunfo, ya que la selección española fue mejor que EEUU como equipo, incluso a Pau nadie le supo o pudo parar en ese partido.
Quizá no haber ganado nunca a los extraterrestres en su mayor nivel competitivo es el único 'pero' estadístico en contra de la banda de rock&roll moderna de Pau, pero la sensación es que se luchó de tú a tú, sin miedos, sin complejos, con esperanza e ilusión. Que se pudo ganar y competir. Que sólo ellos pudieron en la historia. La misma Fe que tuvo Gasol cuando un día decidió emigrar, ganar dos anillos de la NBA en Los Ángeles Lakers con Bryant y ahora fichar por los Bulls de su majestad.


Este año se buscaba cerrar la etapa de mayor éxito del baloncesto español, realizando un buen papel en el Mundial que se celebraba, precisamente, en nuestro país. Por nombres, a pesar de que muchos superaban la treintena y disputarían su último mundial (por ejemplo Gasol y Navarro), se hablaba de la mejor selección española de la historia, al mismo tiempo que se corroboraba que nunca fue tan apropiado decir eso de que los viejos rockeros nunca mueren, que nunca habrá suficientes elogios para esta generación perdurable. Pero un entrenador nauseabundo incapaz de rotar el quinteto, tras una primera fase esperanzadora, llevó a su equipo a sucumbir en cuartos de final (en su Palacio de los Deportes), ahogado en el planteamiento táctico de la vigente campeona de Europa, Francia. Fue una noche dura, un obligado cambio de ciclo rodeado por un sopor tremebundo donde reinó la consternación con la irrupción de los viejos fantasmas sobre el parqué y donde sólo Pau Gasol pugnaba por preservar el sentido común. Pero nada de nada. Un gorrazo de Gobert sobre el mejor jugador español de todos los tiempos fue el detalle que indicó nuestro final. Una crónica de una muerte no anunciada que nos hizo volver a la Tierra y apreciar aún más si cabe los años en los que se luchó de tú a tú contra Estados Unidos en Marte. Un desenlace cuyo guión no correspondió al final feliz de Hollywood. Pero no pienso recrearme en un final que antes o después debía llegar y si pienso acordarme cada segundo de que la película fue buena, fue majestuosa, fue cojonuda. Al fin y al cabo nos levantó del sofá mientras se luchaba en Pekín o en Londres cuando nunca antes nadie se había ni acercado. C'est la vie. Al fin y al cabo estos jugadores nos enseñaron que tanto en el deporte como en la vida, hay que ir superando retos, siempre apuntando a lo más alto...


Sólo una anécdota más, Andrés Montes (que algo sabía de esto) no llamó a Gasol por ninguno de sus motes populares, ni 'Gasolution', ni 'Pow', ni 'El Dragón'..., ¿Saben ustedes cómo le llamaba hasta dejarnos en 2009?, -E.T. El extraterrestre-, porque la vida puede ser maravillosa.

domingo, 25 de mayo de 2014

Y RESURGIÓ LA BESTIA A SU MANERA.



Cuando echó a rodar ese balón ayer en el estadio Da Luz de Lisboa volvía el debate sobre si las emociones hacia el fútbol tienen una justificación lógica, sobre cómo y por qué se siente un equipo en el corazón, sobre si merece la pena llevar la pasión más allá de lo que es o de lo que debería ser, sobre qué cojones es esto llamado popularmente 'deporte rey' y por qué cojones mueve tanto dinero en forma de millones disfrazados de ilusiones.

No lo sé, ni lo quiero saber. Lo único de lo que tengo consciencia plena es de que lo siento. Ayer no jugaban 11 contra 11. Ayer jugaban miles y miles de personas desde el sofá de su casa, desde la última butaca del bar o desde las cómodas gradas de tres estadios. La realidad nos decía que el Real Madrid llevaba 12 años sin levantar su más ansiado trofeo, precisamente por ser el que más veces lo ha disfrutado, del mismo modo que nos mostraba la intratable manera de competir de un equipo sin las mejores condiciones técnicas, llamado Atlético de Madrid, pero capaz de destrozar a cualquier rival precisamente por convencerse como nadie de que eran superiores. En el pensamiento de cualquier aficionado estuvo hasta el minuto 93 de partido, la unión mental y física que ha conseguido el Cholo Simeone en sus jugadores, pero ALGO paró y silenció el mundo futbolístico en ese minuto. ALGO intangible y con un cierto toque espiritual y mágico volvió a un terreno de juego para los que lo habían olvidado o lo querían olvidar. El corazón de Sergio Ramos voló sobre las cabezas de los defensas rojiblancos para incrustar con una pulcritud inusitada el esférico ante la atónita mirada del gigante Thibaut Courtois. Ahí se supo, sin protocolo en el palco ni en ningún lugar para celebrar y gritar, ahí la realidad nos dijo que el club más grande de la historia había vuelto del exilio para quedarse, para erradicar cualquier vestigio de desesperanza en el madridismo, para convertir los insultos en silencios y los silencios más profundos en gritos desenfrenados.



Tampoco sé que pasó a partir de ese momento, no sé por qué Ángel Di María no declinó ni un solo segundo su máximo empuje y sigo sin explicarme cómo sirvió un centro-chut (otro) en una prórroga de desgaste, casi entre lágrimas, para que el Golden Boy de Cardiff nos diera la décima, tampoco sé cómo todo empezó a ser un sueño decorado con más goles de los que era posible imaginar. Sé que 'el 7 blanco' aguantó lesionado y marcó en el último minuto. Sé que la celebración fue un éxtasis. Sé que me quedé sin voz y mi camiseta de Benzemá despareció entre los abrazos. Sé que hubo muchas lágrimas. Sé que fue la puta hostia, sé que te quiero Real Madrid.



martes, 4 de febrero de 2014

LUIS ARAGONÉS, EL ÚLTIMO ROCKERO

GANAR, GANAR, GANAR Y VOLVER A GANAR.


"Forman ustedes un grupo que ya se lo he dicho, si yo no estoy en la final con este equipo soy una mierda y he organizado una mierda de equipo, entonces vamos. Y ahora lo único que les pido es que jueguen, que se diviertan jugando, que tal... Quiero que disfruten jugando al fútbol. Un jugador que se precie (y lo dice uno que ha jugado muchos años a esto) tiene que ir al campo y decir -Voy a hacer el partido del siglo, EL PARTIDO DEL SIGLO y la voy a meter y no voy a tener dudas-." (Eurocopa de 2008, charla previa a la semifinal entre España y Rusia.)

"Escúchenme, nos ha llegado el momento. Nos han metido hostias de todos los colores, vamos a demostrarlo ahí, VAMOS A DEMOSTRARLO AHÍ y cuando estoy cansado levanto la mano y sale el compañero" (Eurocopa 2008, partido inicial.)

"Del subcampeón no se acuerda nadie, entonces nosotros hemos venido aquí a ganar la copa de Europa y vamos a ir con un pensamiento positivo a por ella, del subcampeón no se acuerda nadie. Hacemos fiesta si les ganamos y como somos mejores, además, les vamos a ganar." (charla previa a la final de la Eurocopa 2008)

"Tengo el mejor equipo del mundo." (Celebración en la plaza madrileña de Colón tras ganar la Eurocopa 44 años después)


Dicen que los viejos rockeros nunca mueren, que su legado es eterno. Un buen rockero se caracteriza por revolucionar, en cierto modo, el mundo de la música y crear así algo novedoso, llamativo y atractivo que perdurará por los siglos de los siglos. Luis Aragonés ha sido el último rockero en pasar a la historia, pero con una peculiaridad, él no era músico. Él era un hombre de fútbol y cambió radicalmente este deporte en España. Fue una estrella de rock en el deporte rey con final de estrella de rock, es decir, una muerte repentina, inesperada y evidentemente triste, muy triste.

Es muy complicado orquestar una lista con tantos y tantos momentos que nos dejó 'el sabio de hortaleza' pero me gustaría comenzar por aquello que le hacía único y que le acabó convirtiendo en un icono.
Este tipo que intimidaba en las ruedas de prensa y motivaba a sus jugadores mezclando el trato de usted con algún que otro taco, es el centrocampista que más goles ha anotado en la historia de la liga española. Gracias a este dato, podemos empezar a entender el desarrollo de sus equipos y en especial de la Selección Española actual.

Luis Aragonés tuvo un equipo en el corazón a lo largo de toda su vida, su Atlético de Madrid. Y fue con su Atleti, no sólo con el que jugó la mayor parte de su carrera, sino también con el que perdió aquella fatídica final de Copa de Europa en el replay ante el Bayern de Munich de Beckenbauer cuando estaba todo hecho (tras un gol de falta suyo en la prórroga del primer partido).


La etapa como jugador con relativa mala suerte (ganó tres Ligas y dos Copas) finalizó en 1974 cuando Don Vicente Calderón le encargó la labor de pasar a ser el entrenador, de la noche a la mañana. Luis en una semana pasó de compartir vestuario con amigos y compañeros a tratarles de usted y motivarles, para ganar en 1975 su primer título, nada menos que la Copa Intercontinental. Y a partir de ahí, empezó a evolucionar como míster hasta convertirse en 'El Abuelo' y también comenzó de alguna forma a crearse el mismo número de amigos que de enemigos, eso sí, fabricando futbolistas de los pies a la cabeza, enseñando a los chavales una nueva manera de ver el fútbol.

Un tipo capaz de encararse con sus grandes estrellas y con jugadores rivales, capaz de decirle a Romario que a él se le mira a los ojos cuando se le habla, capaz de coger de la pechera a Samuel Eto'o e insultarle tras sustituirle, del mismo modo que también era capaz de increpar a un jugador rival como Fernando Hierro desde su área técnica, de llamar 'tonto' y 'jugador horrible' al delantero Darko Kovacevic o incluso de decirle al mismísimo Roberto Carlos al final de su carrera -usted golpea muy fuerte al balón pero no tiene ni puta idea de tirar las faltas-. Así era Luis, para lo bueno y para lo malo, alguien peculiar, especial.


En total, a lo largo de su carrera como entrenador (36 años) entrenó a los clubes Atlético de Madrid (hasta en cuatro ocasiones), Betis, F.C. Barcelona, R.C.D. Espanyol, Sevilla F.C., Valencia F.C., Real Oviedo, R.C.D. Mallorca y Fenerbahçe S.K. (sólo entrenó una vez fuera de su país) pero sin más dilación quiero hablar de su carrera como seleccionador (2004-2008) al frente de la Selección Española.

España es un país que en el inicio del siglo XXI ha vivido la Edad de Oro de su deporte. La eclosión de grandes equipos como el de baloncesto, balonmano, o el de fútbol sala, se ha combinado con el surgimiento de grandes figuras individuales como Rafa Nadal, Fernando Alonso o Marc Márquez (más recientemente), pero había algo en el 'debe' de la sala de trofeos nacional, y eso no era otra cosa que una selección decente en el deporte rey, un equipo de fútbol ganador que justificara porqué la mayoría los niños de este país en el recreo juegan al fútbol, un conjunto de jugadores que se cobrara la vendetta por tantos tragos amargos y desilusiones por no pasar nunca la barrera de cuartos de final, al fin y al cabo, se necesitaba alguien que organizara UN EQUIPO de verdad y tuviera la paciencia suficiente para erradicar cualquier vestigio de derrotismo y pesimismo, siendo capaz de hacer ver a los futbolistas que sí se podía, que era cuestión de creer y de divertirse, lo que había que hacer era trabajar duro, jugar al fútbol con una sonrisa y al final los resultados llegarían.

Bien, pues la persona encargada de tan complicada labor fue ese tipo de gafas grandes, pelo blanco, temperamento temerario y cojones, eso ante todo.
Luis Aragonés no sólo fue capaz de fabricar una selección ganadora, sino que también se permitió el lujo de crear un estilo de juego, eso que Andrés Montes llamaba 'tiki-taka' y aquello que otros imitaron como Guardiola o Klopp, colgándose ellos las medallas. Directamente otros heredaron el trabajo hecho como Vicente Del Bosque.

Ese estilo de toque se fundamentaba en lo que más le gustaba al sabio, en el centro del campo. En 2004 Luis dio el timón de la selección a Xavi cuando ni siquiera lo tenía en el Barça ("El hijo de puta del viejo no se olvida de usted", eso fue lo que le dijo al centrocampista del Barça en 2004.) y así fue como cuatro años después España pasó por encima de todo y de todos en la Euro de Austria y Viena, Xavi Hernández fue elegido mejor jugador y dio comienzo una de las grandes hegemonías de la historia del fútbol y del deporte (Eurocopa-Mundial-Eurocopa).

Esos locos bajitos conquistaron el mundo al son de la sinfonía de Xavi e Iniesta, pero hubo un pionero que les dijo cómo tocar esas notas musicales y además les prometió que si lo hacían como él decía, entonces ganarían porque eran mejores que los contrarios, mejores que TODOS los contrarios.


Hace unos días nos dejó para siempre el maestro, entre lágrimas y aplausos el Calderón le rindió tributo y el domingo el Atleti se puso líder de la liga española 18 años después, ahora me lo imagino desde arriba despidiéndose de todos con un "Iros a tomar por culo, os dije que se podía ganar y al final se pudo. Ganar, ganar, ganar y volver a ganar", GRACIAS POR TODO LUIS. D.E.P.