lunes, 18 de mayo de 2015

RECONQUISTA DE ALTOS VUELOS


Un equipo entrenado por Julio César Lamas, ése es el primer recuerdo que tengo del Real Madrid de baloncesto. Un conjunto que aún jugaba en el Saporta y que venía de completar la peor temporada de su historia con Imbroda. Un proyecto cuya máxima aspiración era una Copa ULEB, o más bien, llegar a la final…

A partir de ahí y hasta la reconquista reciente de Europa, emergen recuerdos aislados y anecdóticos sobre los que lo intentaron y se quedaron en el camino.

Imposible olvidarse de Kaspars Kambala, sus codazos y sus 3 faltas en los 3 primeros minutos de partido, de Elmer Bennett como base viejo, sabio y sensato, de Louis Sweet Bullock y ese giro de muñeca para impregnar de flow y acierto a un vestuario mediocre, de Scola y Felipe repartiéndose, de Bozidar Maljkovic, de la magia entre los dedos de Herreros en Vitoria, de ese quinto partido y de esa ACB, de aquella ULEB ganada con Raúl López de vuelta, o de aquellos cuartos de Euroliga ante el Barça con un tal Alex Scales -y los triples más bombeados de la historia de Vistalegre- Axel Hervelle y Venson Hamilton como protagonistas.

Eran tiempos difíciles para el madridismo con aspiraciones poco plausibles en una sección histórica…

Pero tras el digno paso de Joan Plaza y la efímera estancia de Messina, entonces llegó alguien que nadie esperaba, un tipo llamado Pablo Laso que nos ha obligado irremediablemente a reescribir la historia y eliminar del diccionario la palabra fracaso.


Ahora y siempre podré decir que vi jugar a Jaycee Carroll (el mejor francotirador de Europa), que vi la transición de Llull de actor secundario a actor protagonista en el Viejo Continente, que Felipe resurgió callándonos la boca y el Chacho progresó al ritmo que crecía su barba hasta llegar a ser MVP de la Euroliga, que se ganó una Copa en el Palau, otra en la última décima de segundo y otra sin rival, todas frente al eterno rival, que la historia de Bodiroga se repitió con un tipo llamado Ante Tomic, que el heredero de Toni Kukoc y Drazen Petrovic pasó por aquí y se llamaba Nikola Mirotic, y que los saltos y los mates se reinventaron en Europa gracias a Marcus Slaughter y al líder de todo esto, Rudy Fernández.

Entonces llegó esta temporada al Palacio de los Deportes, un año que será recordado eternamente como el del gorrazo del Chapu al maleficio del Real Madrid en una Final Four. Un curso baloncestístico 2014/2015 en el que gracias a la dirección de Pablo Laso, a las gestiones más acertadas que se recuerdan en los despachos (Nocioni, K.C. Rivers, Maciulis, Ayón), y al liderazgo de los pesos pesados del vestuario, se puede decir alto y claro que el Real Madrid volvió a reinar en Europa de manera indiscutible por novena vez.

viernes, 15 de mayo de 2015

EL ENTRENADOR


Hoy, viernes 15 de mayo de 2015, a escasos minutos de que comience la esperadísima Final Four de baloncesto en el Palacio de los Deportes de Madrid, basta con echar un vistazo a las portadas de la prensa deportiva española para darse de bruces con la realidad. El fútbol y el bueno de Carlo Ancelotti siguen ahí, protagonizando rumores, especulaciones y absurdeces infundamentadas mientras los verdaderos aficionados al deporte se preguntan qué cojones está pasando en este país con la información deportiva. En paralelo a la mediocridad en forma de desinformación evidente que proporciona la careta de los periódicos deportivos, surge una reflexión interesante: Ser entrenador de un club grande en este país es una GRAN PUTADA.

Y es que si nos ponemos a pensar, la historia mediática reciente da incontestablemente la razón a la afirmación anterior. El deporte es de los que juegan, eso es obvio, pero parece que la figura encargada de guiarles está obligada a hipotecar su trayectoria a pender de un hilo y depender de los medios de comunicación más que de los resultados, recibiendo todos los golpes posibles cual sparring de boxeo, siempre con la consciencia plena de que los éxitos serán efímeros y contraproducentes, pudiéndose convertir en una losa. 


La prensa se encarga de construir la opinión pública, es decir, la opinión de mucha gente, y por eso se me ocurre acordarme de Ancelotti antes y después de aquel minuto 93 en Lisboa, de Luis Enrique tras aquel partido en San Sebastián y también tras embarcar en el avión que le devolvió hace 3 días de Múnich a Barcelona, de Pep Guardiola diciendo adiós a su equipo del alma en una rueda de prensa hace 3 años entre un peloteo aparentemente crónico y, sin embargo, de su menosprecio a día de hoy por parte de Sport y Mundo Deportivo, de Luis Aragonés prescindiendo de Raúl y exponiéndose a eso de ‘viejo’ y ‘caduco’, y levantando dos años después una Eurocopa con algún veleta diciendo que había formado la mejor Selección Española de la historia, o de Mourinho ganando una liga con 100 puntos, cayendo ante el Bayern en penaltis, y luego, sentando al que decían que era el mejor portero del mundo, prestándose a ser arrojado por el precipicio del resentimiento de muchos, todo por una decisión que probablemente era acertada –vaya usted a saber qué pasaba dentro de ese vestuario-.


Este ejercicio de reflexión es peligroso, muy dañino, porque es como una bomba que saca a relucir infinidad de nombres progresivamente: Emery metiendo al Sevilla en su segunda final de Europa League y Emery pitado en Mestalla tras quedar tercero en liga otra vez, Laso llegando al Real Madrid bajo el apodo despectivo de Lasovic y, 4 años después, mirando de tú a tú a Obradovic en su Palacio…

Etiquetas, prejuicios, mentiras… Todo vale si el objetivo es clavar el dardo en el centro de la diana de un equipo, porque lo que está claro, es que paciencia y distancia no hay. Aquí se juzga cada comentario, cada decisión, cada mirada, cada gesto y cada respuesta en un área técnica o frente a los micrófonos. Quizá en una situación utópica, ¿Alguien se plantea cómo funcionarían los equipos si no se pusiera todo en tela de juicio? ¿Qué pasaría si se respetase el trabajo de cada uno?


A excepción de técnicos prodigiosos con efectos inmediatos como Simeone, Guardiola o Mourinho, evidentemente, la PACIENCIA es la solución utópica, y si no que pregunten en Manchester por Sir Alex Ferguson.

En definitiva, siempre será el técnico el que pague el pato. En los equipos pequeños no se difundirá mucho el cambio pero el baile típico de entrenadores lo conocemos de sobra... Y en los equipos grandes ya sabemos quién manda. 


Esa corriente nociva de una prensa deportiva decadente que se aferra a una mínima posibilidad para ECHAR AL ENTRENADOR, y la estira y estira hasta que no da más de sí, hasta que sus portadas se antojan previsibles, repetitivas, absurdas y sin importancia, hasta que algunos fieles lectores, inexplicablemente, quedan adoctrinados por fin y, por supuesto, hasta que el míster dice basta con un 'Me voy' tras dar el portazo. 

Es así la triste realidad del entrenador en este país, quizá por eso al final siempre suena Michel...

domingo, 10 de mayo de 2015

MUERTE ENTRE LAS FLORES


Una intención, un movimiento y un disparo. Carácter, calidad y calibre. Heroicidad y definición. Así fue el regreso del capo a la gran ciudad.
El fútbol observó cómo el pasado miércoles el retorno de Pep quedó relegado al rincón de lo insignificante porque Lionel quiso volver en el momento más señalado.

Cuando los viejos fantasmas cobraban vida en la alargada figura de Manuel Neuer, un leve despiste en el minuto 77 fue el caldo de cultivo perfecto para que el número 10 culé más emblemático que mis ojos han visto se disfrazara de mesías, otra vez, para volver a cerrar el puño camino de la grada celebrando que el hijo pródigo -rabioso- estaba ahí, justo cuando las estrellas deben demostrar tan preciada etiqueta...


Fue eléctrico y fugaz, algo único. Y como consecuencia, a partir de ahí llegó la segunda fase: Messi desatado, o lo que es lo mismo, la mirada de precisión y la decisión de líder. Un recreo particular. Una finta sensible. Un cambio de ritmo ininteligible. La vaselina de siempre. La suavidad del genio y una tormenta perfecta con el balón en los pies.


Barcelona miraba atónita el fenómeno inenarrable que brotaba de su Camp Nou. Los culés reían y festejaban ajenos del futuro inminente. No sabían que su genio aún iba a conceder un tercer deseo, el más preciado para ellos, así como sangriento y cruel para los visitantes: Un pase de oro a Neymar y a la final. La resolución del tiroteo, la victoria del equipo y el resarcimiento del elegido contra el que le eligió como Dios...

¿Cómo se frena el talento? Guardiola apeló a la imposibilidad para responder y en el campo se vio asesiado por la patata caliente argentina... Ni más ni menos. La pulga dictó sentencia.


La historia dirá que una vez finalizada la contienda, sobre el césped del área técnica del Bayern sólo quedó un sombrero, ése que ingeniaron los hermanos Coen en Muerte entre las Flores como símbolo de la derrota, y que marcó un antes y un después.

Y es que al final, la suprema inteligencia del consejero Tom Reagan tampoco le sirvió para superar a su verdadero jefe... Aquel capo llamado Leo, tanto en la película como en la realidad. El protagonista que hace grande al resto.

lunes, 4 de mayo de 2015

REDENCIÓN SINE QUA NON


Como si de un fin de semana redentor se tratara, Jorge Lorenzo purificó los errores pasados tirando de trayectoria y mostrando su lado más dominante e incontestable en un circuito de carreras. Marc Márquez, por la parte que le tocaba, cruzó la meta segundo, aprobando una reválida que sería corregida por el eterno ídolo y refente, Valentino Rossi, el cual oscultó a todos sus pacientes desde una tercera plaza del podium válida para alargar su felicidad juvenil y subirse al cajón por vez número 200.

El espectáculo convergió en un mismo punto, el que siempre marca gustosamente Jerez de la Frontera en forma de Gran Premio.


No obstante, la cita andaluza sólo puede suponer un aperitivo para lo que viene a continuación...


Todo el planeta ha decretado por decisión unánime que el indiscutible vencedor de la semana, del mes y del año no sea otro que el eterno BOXEO, y es que tras 1000 millones de dólares y unos niveles de audiencia sin parangón se ha corroborado que el pugilismo sigue más vivo que nunca, también mediáticamente.


Fueron Manny Pacquiao y Floyd Mayweather los elegidos para enfrentar brillantes carreras, prestigio, historial y fama a través de estilos brutalmente opuestos en una velada de locos en el MGM de Las Vegas.

Asalto a asalto, la decepción de los que buscaban una pugna vistosa con Pacman a la cabeza, se contraponía al reconfortante gozo de alguien que apostó por ganar el combate minuto a minuto, exprimiendo los 12 asaltos y utilizando una rápida y veloz defensa como el mejor ataque, hasta el punto de desquiciar a su oponente filipino. 

Money Mayweather, el mejor boxeador libra por libra de la historia (quizá gracias a eso), dio otra muestra más de su control milimétrico dentro y fuera del ring así como de su capacidad para seguir invicto (48-0) tras casi 19 años de carrera profesional.


Aunque si hablamos de trayectorias deportivas, con total seguridad durante los próximos días se sucedan los homenajes a una de las más señaladas en las dos últimas décadas. Ésa que empezó en una pequeña ciudad de Texas llamada San Antonio hace casi 20 años gracias a una manera de entender el baloncesto y que, probablemente, finalizó la madrugada del sábado al domingo, 5 anillos después.


La misma noche en la que todo el globlo terráqueo revitalizó y disparó el boxeo hasta cotas inimaginables, los Spurs de Tim Siglo XXI Duncan, Tony Parker, Manu Ginóbili, Kawhi Leornard y, por supuesto, Gregg Popovich, vieron como Chris Paul, el mejor base de los últimos 10 años, incrustaba un tiro a tabla ganador en el último segundo del séptimo partido de playoffs, poniendo el cerrojo a sus aspiraciones.

Nunca resulta fácil ver el adiós de las leyendas, mucho menos si hablamos del mejor ala-pívot de la historia y del equipo que ha dominado la NBA con tanta voracidad como clase hasta junio de 2014. Pero la realidad es que mientras la edad no pasa en vano, los vengadores y aspirantes se multiplican (Doc Rivers y los suyos llevaban mucho tiempo detrás de esto...)


Aún así el nivel mostrado por el buque insignia número 21 de los Spurs durante esta fase final invita a seguir soñando por lo menos un año más...

En definitiva, pasarán los años y cambiarán los protagonistas, pero como la historia ha demostrado estos últimos días, los grandes acontecimientos deportivos siempre vuelven, y nosotros, los aficionados, estaremos aquí para verlo y para contarlo, regalando un aplauso a las leyendas y al espectáculo una vez más, como condición sine qua non...

Sed felices.

domingo, 26 de abril de 2015

WELCOME BACK


Desde la coronación de Valentino Rossi en Argentina disfrazado de Diego Armando Maradona hasta la reconciliación de Alejandro Valverde con la Liège-Bastogne-Liège, han transcurrido 7 días que quedarán enmarcados para siempre como el retorno de varias 'viejas' glorias a la élite deportiva mundial.


Derrick Rose eligió la mejor semana del año para volver a su más óptimo nivel tras 3 temporadas de sufrimiento, quirófano y, fundamentalmente, dudas...

El playmaker número 1 se decantó por la compañía aérea número 23 tan representativa de los Bulls para aterrizar a 148 kms de Chicago, en el Harris Bradley Center de Milwaukee, e irrumpir con la fuerza de un tsunami sobre el parqué, anotando 34 puntos en 48 minutos y devolviendo la ilusión a una Ciudad del Viento que ya sueña como antaño.


A pesar de su brillante partido y la veneración que siempre ha generado, la actuación de Rose quedó reducida a un segundo plano por el acontecimiento que el mundo del boxeo lleva esperando un lustro. 

La tarde del jueves pasará a la historia como aquella en la que se vendieron las entradas para el Mayweather-Pacquiao en menos de 1 minuto. La expectación que ha generado el ‘Combate del Siglo XXI’ que se celebrará el próximo 2 de mayo en el mítico MGN de Las Vegas, sin duda, se escapa a la lógica de la pasión, de la afición y por supuesto del dinero…


Casi a la par que la sonada venta de entradas de tan suculenta velada, aquí en España apareció (oficialmente) algo que bien podría servir de comparación. Cine y deporte siempre desprendieron amor fraternal y en este caso, hablando de heroicidades, ya podemos disfrutar del tráiler que enfrentará en 2016 a dos de los superhéroes más carismáticos de la historia: Batman y Superman.


Quizá la mayoría de seguidores de los eventos deportivos clave en EEUU desconocían que 2 días antes, en el Viejo Continente, un coloso del fútbol italiano había regresado de entre los muertos a la élite de la Copa de Europa. Efectivamente, la Juventus de Turín había conseguido suprimir frente al Mónaco su vértigo característico en los últimos años a las semifinales más prestigiosas.

La historia no termina ahí. La pasada jornada de Champions League y el posterior sorteo del viernes, corroboró los pronósticos que los más románticos auguraban. Quién le iba a decir a Pep Guardiola y Álvaro Morata que en un abrir y cerrar de ojos iban a regresar a su casa para ejercer de verdugos de su verdadero equipo. El Bayern-Barça y el Juve-Madrid servirán para devolver a esta competición el componente sentimental que se echaba de menos.


Pero sin duda, gracias al azar y la idiosincrasia del balompié, el miércoles pudimos conocer la historia futbolística del año. Una combinación de casualidades que convergió en un mismo punto, el Santiago Bernabéu. 


A las 22:27 del miércoles 22 de Abril, un fútbol moderno aplastado por el capitalismo abrumador de compra-venta de jugadores detectó un fallo en su sistema, precisamente, en su sala de control. Un tipo currante y callado pero no conformista como 'Chicharito' Hernández vio recompensado en un leve instante toda su carrera futbolística de lucha y esfuerzo. A pesar de tener por delante tres delanteros valorados en 100 millones de euros cada uno, él, que fue el que llegó gratis, se vio beneficiado por las intempestivas lesiones de Benzema y Bale, así como reforzado por la actitud más altruísta de Cristiano Ronaldo. 


Javier Hernández, el suplente que todo equipo querría en el planeta, hizo de Real Madrid (lucha e intensidad) y metió al actual campeón de Europa entre los 4 mejores equipos del año en el partido más importante desde aquel de Lisboa. Él, el tapado, sonrió durante 90 minutos sobre el verde hasta que lloró de felicidad tras retirarse coronado y lesionado. Él cambió momentáneamente la artificialidad por el sentimiento. Sangre, sudor y lágrimas, por un instante, los románticos volvimos al fútbol de antes.

Welcome Back Chicharito y que la fuerza te acompañe.

miércoles, 22 de abril de 2015

ENTREVISTA A JAIME UGARTE

LA REFERENCIA PERIODÍSTICA DEL BOXEO EN ESPAÑA


'Soy un fanático de todos los deportes, pero ese momento de intensidad que precede a un súper combate de boxeo no lo he visto en ningún otro deporte.' (J.U.)

El intercambio de golpes en el boxeo siempre fue la metáfora perfecta para el género estrella del periodismo, la entrevista. Sentado en la esquina del ring Número 1, puedo observar al detalle cómo la voz más autorizada del pugilismo en España, se acerca y agiganta su figura.

El elegido, el esperado. Una mezcla entre Ali y Tyson, con la tranquilidad de quien se sabe vencedor, y una fusión entre Mayweather y Pacquiao, con el reconocimiento que da la experiencia.

Hoy, Jaime Ugarte, el eterno referente periodístico del boxeo, sube al cuadrilátero aumentando así la mágica lista de ídolos entrevistados. Dirijan sus miradas al centro del ring porque la campana empieza a sonar…

Disfruten del combate.



-(Nº1) ¿Qué se siente al estar cerca de su excelencia Muhammad Ali?

(J.U.) Pues mira, yo la verdad es que tuve la oportunidad de verlo, pero más que estar cerca de él, lo que me impresionó fue cómo reaccionaba toda la gente con él. El público estaba entusiasmado, no era admiración, era veneración. Todas las celebridades que estaban allí le rendían pleitesía con un cariño increíble.

-(Nº1) Sin duda es un icono, quizá el mejor deportista de la historia, ¿no?

(J.U.) De hecho está elegido oficialmente como el Mejor Deportista del Siglo XX. Además, profundizando en su biografía te das cuenta de que era un hombre comprometido, era un avanzado en cuanto al tema marketing… Y luego encima en el ring era una auténtica maravilla.


-(Nº1) ¿Por qué lo del León de Sestao (apodo)?

(J.U.) (risas) Bueno yo soy de Sestao, de Vizcaya y tal, y como si fuera un apodo boxístico, al ser seguidor del Athletic pues se quedó en el León de Sestao. Estoy un poquito majara y eso ayuda (más risas).

-(Nº1) Vayamos con el boxeo en la actualidad y las retransmisiones en nuestro país. ¿Los aficionados debemos mantener la esperanza o directamente tirar la toalla?

(J.U.) No hay que tirar la toalla nunca. Además nosotros precisamente no vamos a tirar la toalla, pero si es verdad que es un poco triste que el boxeo en televisión sufra demasiados parones. La relación boxeo-televisión siempre ha sido buena. Se supone que lo importante es que haya audiencia, y teniendo un producto que siempre ha funcionado porque España es un país que tiene una cultura boxística, pues no se entiende la situación. Una de las cosas que más me dice la gente es ‘yo veía el boxeo con mi padre o con mi abuelo’… Se decía que el boxeo formaba junto al fútbol y al ciclismo el triunvirato de los deportes populares en España. Siempre ha existido la tradición.

Como es algo cíclico, esperemos que la próxima vez que vuelva se estabilice. Tuvimos la experiencia de Marca TV que fue magnífica pero claro, desapareció la cadena. Aun así, yo soy optimista.

-(Nº1) El pugilismo al ser un deporte en el que no se desarrollan torneos, eliminatorias o una liga a gran escala, sino que fundamentalmente existen combates dispersos en el tiempo, ¿se encuentra en desventaja frente a otros deportes?

(J.U.) No tiene que ver. Eso quizá ayudaría, pero en el boxeo realmente ‘casi’ también hay una liga. Cuando empiezan los boxeadores, por ejemplo, existen pequeños torneos como uno que hubo llamado Futuros Campeones (Marca TV) de chavales amateurs, y te puedo garantizar que la gente reaccionó estupendamente a nivel de audiencia. Luego cuando ese chico que gana el torneo ya debuta como profesional, pasa a hacer el Campeonato de España, y todo va en progresión… Si siguen ganando pues los rankean a nivel europeo, hacia algún título de promoción, por ejemplo el Título de la Unión Europea, y así sucesivamente hasta llegar a ser Campeón del mundo, como Kiko Martínez, por ejemplo.

-(Nº1) En la otra cara de la moneda podríamos encontrar a un tipo como Floyd Mayweather, el deportista mejor pagado del mundo. ¿Él es un ejemplo de hasta dónde puede llegar un boxeador hoy en día o, más bien, una excepción?

(J.U.) Realmente siempre ha habido gente que ha ganado mucho dinero. Antes de Mayweather estaba Óscar de la Hoya, anteriormente Julio César Chávez… Siempre hay grandes campeones. El boxeo siempre los va generando, aunque es cierto que el pico económico al que ha llegado Floyd va a ser muy difícil que se repita. Él firmó un contrato con Showtime de 6 combates por 200 millones de dólares. Siempre se moverán cifras desorbitadas porque el boxeo tiene un núcleo muy fuerte en Estados Unidos pero también muchísimo apoyo en todo el mundo. El ejemplo perfecto es la expectación que ha generado en España el inminente combate entre un filipino como Manny Pacquiao y un estadounidense como Mayweather, o la que se generaba en la época de Tyson.


-(Nº1) De hecho si pensamos en acontecimientos de EEUU que pueden congregar celebrities como por ejemplo el All Star Game de la NBA o la Super Bowl, y los comparamos con un gran combate entre dos buenos boxeadores en el Madison Square Garden de Nueva York… No hay color.

(J.U.) Yo he tenido la oportunidad de estar quizá en los dos grandes templos como son el Madison o el MGM de Las Vegas, y allí cuando hay una súper pelea de éstas, se pone la alfombra roja y van todos porque tiene esa espectacularidad única. Es increíble.

Soy un fanático de todos los deportes, pero ese momento de intensidad que precede a un súper combate, por ejemplo antes de un mítico Evander Holyfield-Lennox Lewis en el Madison o un Óscar De la Hoya- ‘Tito’ Trinidad en Las Vegas, ese momento antes de empezar yo no lo he visto en ningún otro deporte. Los boxeadores son los modernos gladiadores.

-(Nº1) Con respecto al gusto polideportivo, Antonio Esteva cuando pasó por este Ring dijo que ‘somos muchas las personas a las que no sólo nos gusta el fútbol’. Ahondando en los deportes minoritarios, a mí por ejemplo me gusta mucho el frontón, en general, y el frontenis, en particular. ¿Eres aficionado?

(J.U.) Soy fanático, me gusta más la Pelota Vasca porque he crecido con ella, y aunque al frontenis juego porque está muy bien y tal, a la hora de visualizarlo es un poco peor. Pero en la Pelota cuando hay grandes partidos se revientan los frontones. Hay mucho seguimiento.

-(Nº1) Hablemos de tu Athletic, ¿cómo ves al equipo para la final de Copa del Rey?

(J.U.) Me acuerdo mucho de un titular de L’Equipe de hace años que decía ‘Athletic de Bilbao: Caso único en la historia del fútbol mundial’. Los seguidores del Athletic, no es ni mejor ni peor pero tenemos un equipo único, un club distinto en el que por ejemplo Messi y Cristiano, los dos mejores jugadores de mundo, pues no pueden jugar. Elegimos jugar con nuestra gente y nuestros jugadores, nacidos o formados allí, y competir al máximo con eso, lo que nos llena de orgullo. Además el equipo en los últimos años ha llegado a finales, ha jugado la Champions League, está a un muy buen nivel y muchos de sus jugadores son o han sido objetos de deseo de los grandes equipos mundiales (Llorente, Javi Martínez, Ander Herrera, etc).


-(Nº1) En las siguientes secciones de la entrevista volveremos detenidamente al tema del Athletic. Ahora toca hablar de algo que me consta que eres muy fanático, el cine. Este blog fusiona el deporte con el séptimo arte. Tú participaste en la película Alacrán Enamorado (Santiago Zannou, 2013) prestando tu voz. ¿Cómo trata el cine al boxeo?

(J.U.) Efectivamente, me gusta mucho el cine. También participé en la película A Golpes (2005) de Juan Vicente Córdoba que trataba muy bien el tema del boxeo. Hay que decir que la mayoría de las últimas películas, tanto nacionales como internacionales, que han apostado por el tema del boxeo lo han tratado con brillantez.

-(Nº1) ¿Qué películas recomendarías sobre boxeo? Dime 3.

(J.U.) Toro Salvaje (Martin Scorsese, 1980) quizá sea la mejor. Me gustó muchísimo otra de Paul Newman titulada Marcado por el Odio (Robert Wise, 1956), que trata la vida de Rocky Graziano, y me gustó también The Boxer (Jim Sheridan, 1997), la película de Daniel Day-Lewis, porque trataba también el tema del IRA. En la época dura entre protestantes y católicos, uno de los pocos sitios donde se convivía era en el boxeo. De hecho hay una anécdota sobre Daniel Day-Lewis (que debe ser un obseso tremendo de la interpretación), que dice que estuvo dos años preparándose con Barry Mcguigan, y el propio Mcguigan dijo que si le llega a entrenar un año más le hace campeón del mundo…


Recuerdo también una anécdota de Antonio Banderas en Las Vegas rodando una película con Woody Harrelson en la que él hacía de boxeador latino. Me dijo que le dolían las costillas porque se daban unas tundas tremendas. Entrenaban en el gimnasio de Óscar de la Hoya y para hacerlo bien se tenían que dar buenos palos.

-(Nº1) ¿Cuál es la entrevista que más te ha marcado?

(J.U.) Estábamos en Telecinco cuando vino Julio César Chávez (padre). Había protagonizado una de las 10 mejores peleas de la historia contra Meldrick Taylor y visitó España porque su entrenador, José María Martín ‘Búfalo’ (que en paz descanse), lo trajo para la entrevista. La verdad es que ver a ese titán, ese campeón del mundo… Impresionaba. Además estuvo muy simpático, fue la mejor.




JAB Y DIRECTOS (boxeo y otras cosas en una palabra).

-Lezama: Futuro.

-Paulino Uzcudun: Mito.

-Xabier Azpitarte: Amigo.

-Felipe del Campo: Buen periodista.

-Telecinco: Un sueño.

-Libro: El Combate (Norman Mailer).

-Canción: E Lucevan Le Stelle (Pavarotti).

-Director de Cine: Martin Scorsese.



EN UNA IMAGEN

-Poli Díaz,



-Muhammad Ali,



-Atheltic de Bilbao



-Marcelo Bielsa



-Floyd Mayweather




LA QUINIELA DEL NÚMERO 1

-Sestao River o Athletic de Bilbao: X

-Julen Guerrero o Manu Sarabia: X

-El viejo San Mamés o el nuevo: X

-Raúl González o Telmo Zarra: 2

-Real Madrid o F.C. Barcelona: 1

-Mayweather o Rocky Marciano: 2

-Apollo Creed o Rocky Balboa: 2

-Poli Díaz o Javier Castillejo: *1x2 por aquello de lo que pudo ser y no fue. (triple)

-Que el Athletic saque la Gabarra o que un boxeador español se proclame campeón del mundo: 1

-El K.O. de Ali a Foreman en Zaire o el doblete del 84: 2

-(PLENO AL 11) Muhammad Ali o Mike Tyson: 1 (Tyson le hubiera durado 8 asaltos…)




-(Nº1) Bueno pues muchísimas gracias Jaime Ugarte, ha sido un verdadero placer.

(J.U.) Gracias a ti.

-(Nº1) Como agradecimiento quedas incluido en el Hall Of Fame del blog (versión WEB) junto a los mejores deportistas de la historia, en concreto al lado del gran Paulino Uzcudun.

(J.U.) Fenómeno, es todo un honor.

domingo, 19 de abril de 2015

AL FINAL SÓLO QUEDA DIVERTIRSE


El cine y el deporte nos llevan un paso más allá, eso es evidente. Cualquier situación en la vida puede quedar en un segundo plano cuando nos sentamos en una butaca frente a la gran pantalla o contemplamos un 'insignificante' partido de fútbol. ¿El motivo? Pues ése que se lleva por dentro y activa a la persona, sin entender de razones y sí de sentimientos.


En esta nueva entrega de Los Lunes del Imparcial es necesario poner sobre la mesa dos ejemplos de esta medicina. Dos experiencias que marcan y se aseguran una posición privilegiada en la memoria.

La primera tiene que ver con un regalo que esconde la cartelera actual, es decir, con el arte que dibujan en la pantalla Olivier Nakache y Eric Toledano. Un plan orquestado por sendos genios y magistralmente interpretado por Omar Sy, toda una estrella capaz de arrancar los aplausos en el respetable (algo tan en desuso hoy en día) gracias al mejor arma del actor, la absoluta naturalidad.

Unir estos tres nombres supone hablar de Samba, su última película juntos y una demostración más de su inigualable capacidad para fascinar al espectador
-Intocable ya es imborrable-.


Esta vez los autores apuestan por destruir los prejuicios sobre la inmigración efectuando una radiografía de la sociedad, precisamente, a través de un 'estereotipo' como puede ser un senegalés de color afincado en París (Omar Sy).

El público entra en juego desde el principio preguntándose por qué al protagonista se le deniega el permiso de residencia, a pesar de llevar 10 años trabajando a destajo en esas tareas árduas y mal remuneradas a las que pocos se prestan, pero que se antojan fundamentales. 


Observar cómo el protagonista responde a la complicada tesitura con su descomunal sonrisa, sin duda desata la euforia en el público. Asimismo, comprobar cómo se rodea de personas (Charlotte Gainsbourg e Izïa Higelin) que se prestan a intermediar entre las restricciones absurdas y la humanidad, hace recuperar la esperanza en el ser humano y la integración, así como divertirse (Tahar Rahim sabe de esto) con una historia cotidiana por los bajos fondos de Paris, reforzada con una banda sonora encomiable (Bob Marley de por medio).

En definitiva, todo ello hace que los 115 minutos de película se conviertan en mágicos gracias al truco que todos deberíamos conocer, ése que consiste en eliminar las etiquetas e ideas preconcebidas sobre las personas, y que una vez realizado, supone el acceso al puro espectáculo de la vida así como un 'atisbo de felicidad en exceso', siempre a ritmo de samba...


La segunda historia nos lleva al deporte rey, en concreto a la ciudad de Dortmund.
Como se suele decir, 'el fútbol es de la gente' y más o menos eso fue lo que declaró el profesor Jürgen Klopp en su presentación como entrenador del Borussia de Dortmund (año 2008). Este tipo de aspecto peculiar, nada más sentarse en rueda de prensa mostró su cara más pretenciosa al afirmar: 'Si vienen a vernos 80.000 personas cada 15 días y no se lo pasan bien, o ellos o el equipo tienen que buscarse un estadio nuevo'.


Lo que nadie sabía entonces era que el técnico alemán no sólo iba a salvar al Borussia del descenso, sino que a lo largo de los 5 años posteriores iba a situar el club en la élite, formando uno de los equipos más atractivos, vertiginosos y ofensivos de la historia del balompié.


Nada más aterrizar, el profesor comenzó a moldear los alumnos disponibles, para ir integrando después, progresivamente, a espectaculares talentos desconocidos. De modo que el veterano portero y capitán, Roman Weindenffeler, observaba año tras año cómo su defensa se impregnaba de jerarquía gracias al joven central aleman Mats Hummels, cómo su centro del campo no se dejaba de poblar de talentos turcos (primero Nuri Sahin, luego Gündogan) o alemanes (la joya de la corona alemana llamada Mario Götze), y finalmente, cómo su delantera quedaba definida por dos estrellas de categoría, el 'extremo izquierdo todocampista' Marco Reus y el killer polaco -casualidades de la vida- Robert Lewandowski.


La gente siempre respondió a la llamada del profesor, brindándole la oportunidad de impartir clases en casa frente a 80.000 espectadores en cada partido, y consiguiendo que, llenazo tras llenazo, el Signal Iduna Park se convirtiera en el estadio con mejor entrada del mundo durante 5 años consecutivos.


Los jugadores, protagonistas sobre el verde, nunca se cansaron de ejecutar con precisión milimétrica las consignas de su entrenador, hasta el punto de enamorar a los aficionados de todo el mundo ganando dos Ligas, una Copa (5-2 al Bayern) y llegando a una finalísima de Champions League ante el todopoderoso conjunto bávaro, sólo perdida -quién sabe- por la ausencia de Götze (ya comprado por el rival) y la justicia divina que merecía el bueno de Arjen Robben. 

Noches mágicas de puro fútbol de ataque como la del 4-1 al galáctico Real Madrid de José Mourinho, también quedarán en la retina de todos. Puro espectáculo, vasto divertimento...


Tras llegar al punto álgido, la pesada industria capitalista que rige el fútbol moderno le fue arrebatando al revolucionario Jürgen Klopp todos y cada uno de sus alumnos (a excepción de Reus), hasta el punto de debilitar el cojunto gravemente. 

Los últimos resultados (con un equipo del que no se puede exprimir más) han llevado al Borussia a quedar apeado de Europa y de la lucha por la Bundesliga, por ello, el mediático entrenador, hombre de palabra, el pasado miércoles dijo basta y anunció que abandonaría el club a final de temporada, eso sí, no sin antes dejarlo clasificado para Europa.


El mundo del balompié tras quedar un breve segundo en shock, comenzó a agradecerle incesantemente a este genio su capacidad para plantar batalla y destronar a los más grandes, siempre a base de divertirse y jugar como nadie, sin balones ni botas de oro.

Ahora queda su legado, la memoria de un engranaje perfecto y el renombre de poder tocar a la puerta de cualquier club sobre la faz de la Tierra y decir: 'Soy Klopp, Jürgen Klopp', a lo que las masas de aficionados del equipo privilegiado contestarían: 'Adelante señor Klopp, los jugadores le están esperando y nosotros queremos divertirnos, bienvenido.'