lunes, 31 de agosto de 2015

DOMINIO PREMATURO


Jorge Prado lo hizo. El niño maravilla (Assen mediante) es nuevo campeón de Europa de motocross, en la categoría de 125cc y con tan sólo 14 años. Una hazaña sin parangón en la historia y merecedora del mayor de los reconocimientos. Aún así, el eco mediático de la noticia ha sido mínimo, y la realidad es que probablemente el motocross sea un deporte que no venda lo suficiente, pero para este espacio es obligatorio entregar la portada a un deportista único en su especie, que está revistiendo con oro las paredes que encierran los fundamentos de las dos ruedas de tacos.


La magnitud de la corona de Prado es aún mayor si tenemos en cuenta que era el favorito antes de comenzar el Campeonato, a pesar de ser superado ampliamente en edad por otros pilotos.

Con la confianza plena de una marca puntera como KTM y a las órdenes del mejor piloto de la historia (Stefan Everts), el '61' augura el mejor futuro posible para el deporte español y, ojalá, sus prematuros logros sirvan para captar la atención de más aficionados que, inmersos en el 'efecto Márquez' o apáticos con el 'fenónemo Alonso', pueden ahora ampliar sus registros atendiendo a la joya actual del motor, Jorge Prado García (Lugo, 5 de Enero de 2001). 



Anteriormente a lo acontecido en Holanda, el Nido de Pájaro de Pekín volvió a vibrar con Usain Gold, que arrasó en los 200 y se paseó en el relevo del 4x400, dándole a Jamaica una medalla más y completando una tarjeta personal de 11 oros mundiales (récord absoluto).

Cuando Usain Bolt está de por medio, bien es sabido que la realidad se entremezcla con la ficción, y por eso, visto lo visto en estos Mundiales, los Juegos de Río 2016 pueden suponer un antes y un después en la historia...


En cuanto al fin de semana de fútbol, a menos de 8 horas para el cierre de mercado de fichajes, la realidad es que los dos equipos de Manchester siguen nutriendo la billetera de los equipos europeos. Kevin De Bruyne ha dejado 75 millones de euros en Wolfsburgo y Anthony Martial, 80 en Mónaco. Llama la atención la desesperación que implica estos movimientos in extremis

Al fin y al cabo la culpa es de Pellegrini y Van Gaal, dos técnicos trasnochados incapaces de hacer competitivas dos plantillas completas antes del verano. En el caso del técnico del United, además su mediocridad se antoja directamente proporcional a su mezquindad, ninguneando a gente como De Gea o Valdés mientras busca obtener un rédito. El aspecto positivo que encierra este conjunto de sinsentidos, es que mientras el entrenador holandés siga en Manchester, el resto de estrellas del mundo podrán seguir consiguiendo renovaciones a su costa. Sergio Ramos y Neymar bien lo saben...


En definitiva, sea cual sea el desenlace del mercado, quiero confiar en que el Real Madrid de una temporada a Keylor Navas. Su trabajo y constancia así lo merecen, del mismo modo que igual lo merece la calidad de David de Gea, pero el hándicap del portero del United es su entrenador, y ante eso, Florentino Pérez no debería entrar. Sería un error.

Antes de finalizar esta nueva entrega de Los Lunes del Imparcial, es obligatorio adjuntar el Informe Robinson que se realizó sobre el Número 1 de esta semana. El responsable de dos palabras que resuenan con fuerza en el mundo del motocross... 'DOMINIO PREMATURO'.
Con todos ustedes... Jorge Prado. Pasen y vean.




lunes, 24 de agosto de 2015

USAIN GOLD


 'Número uno en el deporte se es por ganar medallas y campeonatos como éste.' Usain Bolt.

64 días después vuelve a sonar la música de Los Lunes del Imparcial. Un tiempo de vacaciones que llegó a su fin tras los 9 segundos y 79 centésimas que tardó Usain Bolt en batir a Justin Gatlin y deleitar al respetable, una vez más, entre los vítores inagotables de aquella afición del Nido de Pájaro de Pekín, aquel templo que en 2008 comprendió y asimiló quién era el verdadero hijo del viento.




Entre tanto, dejando al Número 1 de la semana a un lado, es necesario recordar la hazaña de alguien que bien sabe lo que es silenciar a la afición asiática, sí, Carolina Marín y su segunda corona mundial. Un logro majestuoso para el deporte español -y europeo- así como para todos aquellos que decidieron alguna vez elegir el bádminton como deporte predilecto. Sin duda, a partir de ahora ya no será raro ver más centros deportivos volcados con esta disciplina de raqueta cuyo progreso se antoja ascendente. Gracias Carolina.


Y hablando de talentos extraordinarios, esta portada inaugural de la temporada no puede ni debe olvidar el monumental triunfo de Miguel Ángel López, el nuevo campeón del mundo de 20 kilómetros marcha que, tras una hora, 19 minutos y 14 segundos de exhibición, enmarcó para siempre su nombre junto al de los atletas históricos del deporte español, y se erigió como la principal apuesta para los Juegos Olímpicos de Río 2016.


En cuanto al comienzo de Liga, la realidad es que las dos Supercopas (de Europa y España) que precedieron a esta jornada inicial, se quedaron con el interés futbolístico -aún así, chapeau al Sporting-, y es que para el Real Madrid (con Bale en la izquierda, Cristiano alterado y Karim lesionado) la falta de gol es una evidencia, aunque no deben saltar las alarmas. Benítez puede vertebrar los andamiajes de su proyecto sobre una plantilla que se antoja brillante y fiable. El ejemplo del Barça de Guardiola y aquel debut ante el Numancia está en los libros de historia...


Tres nombres quedaron relacionados este fin de semana con la enésima y prescindible cinta de Ethan Hunt, ya que fue Misión Imposible para Vincenzo Nibali despedir su temporada de manera decente, al igual que para Djokovic cosechar el Golden Master en Cincinnati (todos los Master 1000 de la temporada) puesto que Federer sigue marcando sus tiempos, así como para Fernando Alonso remontar el vuelo en "su circuito", Spa.



Con varias competiciones deportivas en su punto de ebullición, los aficionados al baloncesto esperamos incesantemente el comienzo del Eurobasket, porque septiembre siempre sentó bien a nuestra Selección y, a pesar de las 'dudas' en los puestos de 2 y de 3 (Abrines, baja definitiva), las barbas del Chacho, Gasol y Mirotic señalan nuestro camino. Pase lo que pase, el Número 1 estará aquí para contárselo... 



Sed felices.


domingo, 12 de julio de 2015

SIN PENA NI GLORIA


Un simple partido de fútbol en cualquier recreo de colegio sirve para comprobar que el puesto de portero, por regla general, no lo quiere nadie. Ya sea por el pánico al balón o por el miedo al ridículo, lo que está claro es que excepto el último que toca el palo, el resto se siente más feliz por poder marcar goles tras quedar eximido de la responsabilidad de ser guardameta.

Esta evidencia nos obliga a reflexionar, aplicándola al área profesional y mediática del deporte rey en toda su amplitud, y en concreto, a todo lo que rodea un club como el Real Madrid.


Si tomamos como ejemplo la trayectoria de Iker Casillas podemos comprobar cómo su figura siempre ha jugado en otra liga, independiente a la de los jugadores de campo. Los extremos son los que han caracterizado su tarjeta como futbolista e incluso como persona.

En sus comienzos, enmarcado sobre el verde junto a un puñado de estrellas galácticas y una defensa en horas bajas, el joven portero de Móstoles, entonces con unos reflejos brillantes y una madurez prematura bajo palos, aceptó y creyó el papel de santo que se le asignó desde fuera. Si de las estrellas encargadas de materializar el gol se destacaba su pegada, de Iker como portero lo que se destacaba era su aura y la Novena Copa de Europa gracias a su irrupción estelar.


Probablemente este endiosamiento sirvió para tapar carencias y engrandecer aptitudes, así como elevar durante mucho tiempo su motivación y sacar su mejor versión, por lo que también debemos agradecerle sus mejores años, justo cuando empezó a compaginar la capitanía de su club con la de una Selección Española para el recuerdo, única es su especie y campeona del mundo por primera vez.

La ventaja de Casillas tras ganar aquel Mundial es que siendo relativamente joven (29 años) lo había ganado absolutamente todo y no sin falta de protagonismo. Pero el problema era que había que seguir (y más siendo portero) en el nivel que ya se le presuponía (más aún). Entonces fue cuando los primeros síntomas de cierto conformismo con el fútbol comenzaron a quedar patentes en el juego de Iker Casillas, algo lógico en vista de su palmarés pero no a ojos de sus aficionados y, visto lo visto, ni siquiera de él mismo.


Quién sabe si por la falta de entrenamiento o por la ausencia de competencia, el caso es que fue José Mourinho el encargado de dar un toque de atención al guardameta debido a la cifra preocupante de goles recibidos en el inicio de la campaña 2012-13. Y a partir de ahí y de las teóricas filtraciones a la prensa con las que respondió Casillas a su entrenador (perjudicando al equipo del que era capitán), se dio rienda suelta al debate más extremista y encarnizado que se recuerda en la historia del fútbol en torno a un jugador.

El portero quedó -hasta ayer- en el centro de la diana. Propios y extraños comentaban la jugada, la lucha de la meritocracia contra unas rentas de no hace mucho, la lucha del Real Madrid contra el mejor Barça de la historia -y por ende contra la Selección-, pero sobre todo, la lucha de un portero contra la idea que se había formado de él desde fuera, partido a partido, año a año y temporada a temporada.
La eclosión de las redes sociales y su mediática relación con una periodista hicieron el resto...


Si se intenta sacar una visión del conflicto en valor absoluto, sin odio ni devoción de por medio, la realidad es que la élite es la élite, y en un deporte como el fútbol no vale relajarse porque el ritmo es trepidante y la competencia abundante. Un jugador siempre tiene que aspirar a mejorar entrenamiento a entrenamiento (y si no que se lo pregunten al mismísimo Messi). Y en Casillas, probablemente fueron sus tempraneros éxitos y su puesto asegurado lo que, ligado a su buena crítica popular, le hicieron no aspirar a mejorar como sí lo buscaron y encontraron otros homólogos sacudidos desde siempre como Victor Valdés o Diego López. Tres años de indolencia en el fútbol te condenan al ostracismo, sin pena ni gloria, seas quien seas, más jugando en un club de máxima exigencia como el Real Madrid y teniendo por delante los teóricos años de madurez de un portero en este caso.

No aceptar la decadencia sobrevenida (rechazando el ejemplo de un emblema como Zidane) y no querer bajar del pedestal (ni siquiera a nivel económico) ha sido lo que ha condenado a Iker Casillas, alguien del que casi todos fuimos admiradores en algún momento pero alguien también que en sus últimos tiempos ha dejado mucho que desear.


Primero ángel y después demonio, hoy, con Casillas fuera del Real Madrid tras una vida dentro del club, es casi imposible evitar un juicio visceral. Si hacemos memoria echaremos de menos sus logros así como encontraremos esas veces en las que podría haber dado la cara y salir a morir al césped en cada entrenamiento y cada encuentro, olvidándose del resto. Al fin y al cabo Iker Casillas nunca dejó de ser humano, igual que hace 25 años, cuando sin saber a lo que se exponía, fue el último en tocar el palo.

domingo, 21 de junio de 2015

CUANDO LAS BICICLETAS LLEGAN A PARÍS...


Finaliza el curso académico y con él, los resquicios de temporada pendientes de algunas disciplinas deportivas. Es justo ahora, en estos días en tierra de nadie, un momento idóneo para recapitular sobre lo que dejamos atrás, las experiencias aprendidas y el futuro inminente.

Con sólo alzar la mirada por encima de este ordenador, puedo observar un póster en el que los hermanos Gasol pugnan por un balón en el cielo de Nueva York. La historia dice que ese salto ya es emblemático, precisamente porque representa un salto del baloncesto español para el que se llevaban muchos años cogiendo impulso. Miro aquella imagen con la cabeza bien alta y la magia empieza a rodear el instante. De fondo, en el propio ordenador, suena Have You Ever Seen The Rain, una versión ya clásica de Rod Stewart, por lo que de manera inherente, vuelve a mi memoria la voz mítica de alguien que quizá narró ese partido desde algún lugar ahí arriba, gritando aquello de '¿Por qué todos los jugones sonríen igual?'.


Todavía recuerdo un homenaje a Andrés Montes con esa canción, y todavía le doy las gracias por decir antes que nadie que aquel chico lánguido y alargado con grandes dotes sobre el parqué, en realidad era un extraterrestre capaz de llegar hasta cotas inimaginables en la mejor liga de baloncesto del planeta.

Gasol, Pau Gasol. Pronunciar el nombre del mejor baloncestista español de la historia me lleva a su vez a hacer un recorrido en retrospectiva por este espacio llamado Número1blog, en concreto hasta las 18:50 de aquel 24 de Enero de 2015 en el que, él, ET, se sumó a la moda social de conceder 'me gustas', señalando al blog más recóndito sobre la faz de la Tierra e impregnándolo de algo que debe ser capital en todo proyecto, ILUSIÓN.


Ese momento ayudó y mucho a lo que vino después. El afán por buscar historias y experiencias en el periodismo llevó a inaugurar la sección Entrevistas en el Ring, con el enorme privilegio de contar con tres referentes como Carlos Marañón, Antonio Esteva y Jaime Ugarte que, sin dudarlo, se subieron al ring y compartieron su brillante carrera periodística, dejando frases que representan a la perfección el espíritu de este espacio, indispensables para alguien que profesa devoción por el periodismo deportivo...

-'La formación periodística no pasa por la facultad, sino que pasa por uno mismo.' (C.M.)
-'Periodista no es el que trabaja en un medio de comunicación sino aquel que intenta contar la realidad que ve.' (C.M.)
-'Existe muchísima gente a la que nos gusta no sólo el fútbol.'  (A.E.)
-'Soy un fanático de todos los deportes, pero ese momento de intensidad que precede a un súper combate de boxeo no lo he visto en ningún otro deporte.' (J.U.)


Aprendiendo de ellos y con la pasión intacta gracias a la vocación, la información deportiva con acordes del séptimo arte siguió saliendo cada semana en Los Lunes Del Imparcial, una sección que hoy hace su última entrega de la temporada, a modo de despedida, justo cuando Stephen Curry y sus Warriors continúan la resaca de campeones en casa, Leo Messi sigue en activo desde su continente (vaya temporada la suya), la Selección Española Femenina arrasa en el Eurobasket y se rebela -con razón- en el fútbol, el Real Madrid de baloncesto tiene más cerca completar su repóker (1-0 en la Final) y Alberto Contador llega más fino de lo previsible a un Tour de Francia que quiere hacer suyo.


La grandeza nace de pequeños comienzos y cuando hace una semana se me concedió la oportunidad de formar parte de La Sexta Deportes durante los 3 próximos meses, el primer pensamiento fue hacia este blog, un recuerdo de agradecimiento por el tiempo invertido y la oportunidad de trasmitir parte de lo que creo que es necesario en el periodismo deportivo actual.

Salvador Dalí, en referencia a la Vuelta Ciclista más prestigiosa del mundo y dejando entrever su afición al ciclismo dijo una vez -'Cuando las bicicletas llegan a París se termina el verano'- Ahora, teniendo en cuenta mi afición por el deporte y la oportunidad de trabajo tan esperada tras muchos años de esfuerzo, me veo en la obligación de parafrasear al artista tomando el concepto de 'verano' en su acepción más relativa, porque cuando las bicicletas lleguen a Paris, mi verano ya habrá comenzado, y lo que espero es que no termine nunca...

Sed felices y hasta la próxima.

domingo, 14 de junio de 2015

EL TRUCO FINAL


Una posesión faltaba por disputarse en el Palau Blaugrana cuando Juan Carlos Navarro -inédito hasta entonces- decidió aparecer para desempatar la mejor eliminatoria que se recuerda en el baloncesto español desde aquel triple agónico de Alberto Herreros en Vitoria. 

15 lanzamientos consecutivos llevaba fallados la bomba desde la línea de tres, pero ni por esas. Si su muñeca no ha temblado en 19 años sobre el parqué, tampoco lo iba a hacer a la hora de apear del camino a un brillantísimo Unicaja y meter al Barça en la final. 
Habrá clásico y también morbo, porque el Real Madrid ya vislumbra la posibilidad de reunir la tercera copa del año en sus vitrinas...


También en Barcelona, a 30 kilómetros del multiusos blaugrana, el circuito de Montmeló acogió su cita correspondiente con el Mundial de Motociclismo. Marc Márquez prometía lucha y espectáculo, pero la sorpresiva pole de la suzuki de Aleix Esparagaró ya nos anticipaba que las cosas no iban a seguir un curso normal. Y efectivamente así fue... La ansiedad, el riesgo y quién sabe si los 50ºC del asfalto hicieron que el actual campeón del mundo cayera a la arena de 'su trazado', precisamente cuando perseguía a Jorge Lorenzo, el auténtico martillo del Gran Premio y el artífice, junto a su excelencia Valentino Rossi, de un fin de semana Yamaha. 

Sin duda el pilotaje cerebral de ambos les puede llevar a lo más alto del cajón a final de temporada. La realidad es que de momento un sólo punto les separa y no tienen rival (la honda de Pedrosa llegó a 15 segundos).


Sin abandonar las motos pero sí cambiando de categoría, Danny Kent engañó magistralmente a propios y extraños en la carrera de Moto3. El piloto inglés encaró sexto la última vuelta en Montmeló para pasar a ser primero tras la última curva, todo en un instante brillante y 'a una mano'. El líder del Mundial demostró quién manda en el octavo de litro y justificó las bonitas pugnas en grupo que ofrece esta cilindrada.


Con respecto a Moto2 y ante la pasada de frenada del número 1 Tito Rabat cuando restaban tan sólo 4 curvas y lideraba la contienda (dura pugna junto a Rins y Zarco con victoria de este último), todos los aficionados a este deporte seguían con la mente puesta en el documental emitido antes de comenzar la retransmisión. La Última Vuelta ayudó a rememorar -o conocer- de una forma muy emotiva la primera rivalidad española en un mundial. Los guerreros eran Sito Pons y Joan Garriga. Un duelo por la corona cuando 250 era 250, cuando 'Ducados' no estaba prohibido en el mono y, fundamentalmente, cuando la electrónica no superaba al talento. Pieza altamente recomendable...


Y por último, mientras los acérrimos seguidores del deporte ya nos preparábamos para cerrar la semana y observar los inminetes concursos de Lebron James, Stephen Curry, Vero Boquete, Leo Messi, Alba Torrens y compañía, hubo dos invitados inesperados que decidieron hacer El Truco Final y resurgir de sus cenizas como en el aclamado filme de Christopher Nolan.

Una institución histórica llamada Real Zaragoza y su majestad Don Rafael Nadal decidieron aparecer entre Mundiales, Finales y Europeos, justo cuando nadie se acordaba de sus concursos, para demostrar dónde radica la esencia del juego.


El espíritu de equipo grande que siempre ha perdurado entre los aficionados del equipo maño, no fue sólo lo que les permitió acceder in extremis al playoff de ascenso a Primera División, sino que una vez inmersos, tras sucumbir 0-3 en La Romareda ante el Girona en la ida de la primera semifinal, es lo que ha posibilitado realizar una machada histórica en Montilivi, ganando 1-4 al equipo que terminó tercero la Liga Adelante y dando la vuelta a un resultado de una forma que nadie, salvo ellos, creía posible. Mentalidad ganadora en estado puro...


La otra aparición estelar fue la que hizo el mejor deportista español de la historia, Rafa Nadal. El tenista balear eligió la siempre elegante hierba del Weissenhof Tennis Club de Stuttgart para batir en la final del torneo al serbio Viktor Troicki (7-6 y 6-3) y volver a sentirse vencedor, cosechando así el título número 66 de su carrera. Una victoria balsámica que sin duda refuerza las esperanzas de sus infinitos fans ante el momento más difícil de Nadal, del mismo modo que nos recuerda cuál fue siempre la piedra angular en su juego: Una mente eternamente infranqueable...

lunes, 1 de junio de 2015

ESTUDIOS FÍLMICOS EN EL DEPORTE


Como si del guión que aplicó al cine Alfred Hitchcock en Vértigo se tratara, durante los dos años pasados Leo Messi estuvo engañando a todos los espectadores del fútbol fingiendo su muerte. Sus seguidores incondicionales se impregnaban del vértigo que producía ver el 'ocaso' de la carrera del ídolo desde lo más alto de su nivel. Pero como pasara con el personaje interpretado por Kim Novak en la que para muchos es la mejor película de la historia, el pelusa esta temporada 'resucitó' de entre los muertos para seguir alargando su trayectoria sobrehumana.


No fueron Neuer ni el Bayern sus víctimas el pasado fin de semana, esta vez el damnificado fue nuevamente el Athletic Club de Bilbao que, preso de unos recuerdos fatales en los últimos años, intentó borrarlos durante los 90 minutos reglamentarios al más puro estilo Eternal Sunshine, pero ni por esas. Lionel dictó sentencia como antaño, rebosando un lujo futbolístico al alcance de los extraterrestres.


Otro punto de encuentro para los nostálgicos fue Milán el pasado domingo. Alberto Contador volvió a disparar con la precisión de Clint Eastwood en El bueno, el feo y el malo levantando el trofeo que representaba su séptima grande -oficial-. Y es que el camino no fue nada fácil, al igual que le ocurriera al hombre sin nombre cuando es arrastrado por el desierto en el filme de Sergio Leone, el ciclista pinteño se sobrepuso de la manera que mejor sabe a las caídas, la dislocación de su hombro y las dudas sobre su bici, tirando y tirando, destilando garra, coraje y puro talento.


Dos acontecimientos completaron un fin de semana estrella en cuanto al deporte se refiere. El Barça de balonmano levantó su novena Copa de Europa con Nikola Karabatic como mejor coleccionista de trofeos, y por último, Jorge Lorenzo encadenó su tercera victoria consecutiva en Mugello, evidenciando que aquel triunfo en Jerez de hace un mes actuó como bálsamo redentor, del mismo modo que para Agustín lo fue El Sur en aquella prodigiosa cinta de Victor Erice. Al fin y al cabo este Mundial está lleno de claroscuros y contrastes, y si no que se lo pregunten a Marc Márquez... 


lunes, 18 de mayo de 2015

RECONQUISTA DE ALTOS VUELOS


Un equipo entrenado por Julio César Lamas, ése es el primer recuerdo que tengo del Real Madrid de baloncesto. Un conjunto que aún jugaba en el Saporta y que venía de completar la peor temporada de su historia con Imbroda. Un proyecto cuya máxima aspiración era una Copa ULEB, o más bien, llegar a la final…

A partir de ahí y hasta la reconquista reciente de Europa, emergen recuerdos aislados y anecdóticos sobre los que lo intentaron y se quedaron en el camino.

Imposible olvidarse de Kaspars Kambala, sus codazos y sus 3 faltas en los 3 primeros minutos de partido, de Elmer Bennett como base viejo, sabio y sensato, de Louis Sweet Bullock y ese giro de muñeca para impregnar de flow y acierto a un vestuario mediocre, de Scola y Felipe repartiéndose, de Bozidar Maljkovic, de la magia entre los dedos de Herreros en Vitoria, de ese quinto partido y de esa ACB, de aquella ULEB ganada con Raúl López de vuelta, o de aquellos cuartos de Euroliga ante el Barça con un tal Alex Scales -y los triples más bombeados de la historia de Vistalegre- Axel Hervelle y Venson Hamilton como protagonistas.

Eran tiempos difíciles para el madridismo con aspiraciones poco plausibles en una sección histórica…

Pero tras el digno paso de Joan Plaza y la efímera estancia de Messina, entonces llegó alguien que nadie esperaba, un tipo llamado Pablo Laso que nos ha obligado irremediablemente a reescribir la historia y eliminar del diccionario la palabra fracaso.


Ahora y siempre podré decir que vi jugar a Jaycee Carroll (el mejor francotirador de Europa), que vi la transición de Llull de actor secundario a actor protagonista en el Viejo Continente, que Felipe resurgió callándonos la boca y el Chacho progresó al ritmo que crecía su barba hasta llegar a ser MVP de la Euroliga, que se ganó una Copa en el Palau, otra en la última décima de segundo y otra sin rival, todas frente al eterno rival, que la historia de Bodiroga se repitió con un tipo llamado Ante Tomic, que el heredero de Toni Kukoc y Drazen Petrovic pasó por aquí y se llamaba Nikola Mirotic, y que los saltos y los mates se reinventaron en Europa gracias a Marcus Slaughter y al líder de todo esto, Rudy Fernández.

Entonces llegó esta temporada al Palacio de los Deportes, un año que será recordado eternamente como el del gorrazo del Chapu al maleficio del Real Madrid en una Final Four. Un curso baloncestístico 2014/2015 en el que gracias a la dirección de Pablo Laso, a las gestiones más acertadas que se recuerdan en los despachos (Nocioni, K.C. Rivers, Maciulis, Ayón), y al liderazgo de los pesos pesados del vestuario, se puede decir alto y claro que el Real Madrid volvió a reinar en Europa de manera indiscutible por novena vez.

viernes, 15 de mayo de 2015

EL ENTRENADOR


Hoy, viernes 15 de mayo de 2015, a escasos minutos de que comience la esperadísima Final Four de baloncesto en el Palacio de los Deportes de Madrid, basta con echar un vistazo a las portadas de la prensa deportiva española para darse de bruces con la realidad. El fútbol y el bueno de Carlo Ancelotti siguen ahí, protagonizando rumores, especulaciones y absurdeces infundamentadas mientras los verdaderos aficionados al deporte se preguntan qué cojones está pasando en este país con la información deportiva. En paralelo a la mediocridad en forma de desinformación evidente que proporciona la careta de los periódicos deportivos, surge una reflexión interesante: Ser entrenador de un club grande en este país es una GRAN PUTADA.

Y es que si nos ponemos a pensar, la historia mediática reciente da incontestablemente la razón a la afirmación anterior. El deporte es de los que juegan, eso es obvio, pero parece que la figura encargada de guiarles está obligada a hipotecar su trayectoria a pender de un hilo y depender de los medios de comunicación más que de los resultados, recibiendo todos los golpes posibles cual sparring de boxeo, siempre con la consciencia plena de que los éxitos serán efímeros y contraproducentes, pudiéndose convertir en una losa. 


La prensa se encarga de construir la opinión pública, es decir, la opinión de mucha gente, y por eso se me ocurre acordarme de Ancelotti antes y después de aquel minuto 93 en Lisboa, de Luis Enrique tras aquel partido en San Sebastián y también tras embarcar en el avión que le devolvió hace 3 días de Múnich a Barcelona, de Pep Guardiola diciendo adiós a su equipo del alma en una rueda de prensa hace 3 años entre un peloteo aparentemente crónico y, sin embargo, de su menosprecio a día de hoy por parte de Sport y Mundo Deportivo, de Luis Aragonés prescindiendo de Raúl y exponiéndose a eso de ‘viejo’ y ‘caduco’, y levantando dos años después una Eurocopa con algún veleta diciendo que había formado la mejor Selección Española de la historia, o de Mourinho ganando una liga con 100 puntos, cayendo ante el Bayern en penaltis, y luego, sentando al que decían que era el mejor portero del mundo, prestándose a ser arrojado por el precipicio del resentimiento de muchos, todo por una decisión que probablemente era acertada –vaya usted a saber qué pasaba dentro de ese vestuario-.


Este ejercicio de reflexión es peligroso, muy dañino, porque es como una bomba que saca a relucir infinidad de nombres progresivamente: Emery metiendo al Sevilla en su segunda final de Europa League y Emery pitado en Mestalla tras quedar tercero en liga otra vez, Laso llegando al Real Madrid bajo el apodo despectivo de Lasovic y, 4 años después, mirando de tú a tú a Obradovic en su Palacio…

Etiquetas, prejuicios, mentiras… Todo vale si el objetivo es clavar el dardo en el centro de la diana de un equipo, porque lo que está claro, es que paciencia y distancia no hay. Aquí se juzga cada comentario, cada decisión, cada mirada, cada gesto y cada respuesta en un área técnica o frente a los micrófonos. Quizá en una situación utópica, ¿Alguien se plantea cómo funcionarían los equipos si no se pusiera todo en tela de juicio? ¿Qué pasaría si se respetase el trabajo de cada uno?


A excepción de técnicos prodigiosos con efectos inmediatos como Simeone, Guardiola o Mourinho, evidentemente, la PACIENCIA es la solución utópica, y si no que pregunten en Manchester por Sir Alex Ferguson.

En definitiva, siempre será el técnico el que pague el pato. En los equipos pequeños no se difundirá mucho el cambio pero el baile típico de entrenadores lo conocemos de sobra... Y en los equipos grandes ya sabemos quién manda. 


Esa corriente nociva de una prensa deportiva decadente que se aferra a una mínima posibilidad para ECHAR AL ENTRENADOR, y la estira y estira hasta que no da más de sí, hasta que sus portadas se antojan previsibles, repetitivas, absurdas y sin importancia, hasta que algunos fieles lectores, inexplicablemente, quedan adoctrinados por fin y, por supuesto, hasta que el míster dice basta con un 'Me voy' tras dar el portazo. 

Es así la triste realidad del entrenador en este país, quizá por eso al final siempre suena Michel...