domingo, 3 de abril de 2016

ACCIÓN-REACCIÓN, CRÓNICA DE UNA REVOLUCIÓN


Minuto 40 de la primera parte. Las estadísticas no engañan:
-Posesión de balón: FCB 70%-RM 30%
-Remates: FCB 5-RM 5
-Faltas cometidas: FCB 11-RM 5
-Resultado: 0-0

Algo está fallando. El día del emotivo homenaje a Cruyff y con los presidentes de las últimas décadas del Barça en el palco, el Camp Nou asiste perplejo al cuestionamiento de una filosofía innegociable. Veníamos de un 0-4 y de un dominio blaugrana absoluto por el mundo, pero algo parece no ir bien.

El Real Madrid tampoco parece colgarse bajo los palos, sino que se congrega en torno al centro del campo, quizá un poco más atrás... Eso es. Zidane se está anotando el primer tanto táctico tras cuatro meses en el banquillo -que ya tocaba-. No manda encimar a Suárez, ni a Neymar, ni siquiera a Messi. Zinedine apuesta por asfixiar el centro del campo azulgrana, su sala de máquinas, precisamente en el tributo a quién más apostó por esa parte del campo. El resultado es un partido tosco, de choque y más tenso, en el que se obliga a pensar más para buscar el espacio, pero con tanta sensación de desesperación en los locales como de control en los visitantes. Una táctica de desgaste mental, que si se hace en Kinshasa en 1974 por parte del mejor boxeador de todos los tiempos se mitifica, pero que si se hace en el Camp Nou y lo hace el Real Madrid, se critica. Y yo sigo sin saber por qué. (¿Qué es el fútbol y quiénes sientan cátedra?)


Los minutos pasan y Piqué aprovecha el balón parado para tener su momento, es el minuto 55 y su afición enloquece. Ya está. Trece puntos de ventaja y a pensar en la Champions. Pero no, un córner no engaña y una contra de precisión milimétrica y finalización con clase (y algo de suerte), tampoco. Los blancos siguen dominando EL PARTIDO.

Entramos en la recta final del encuentro y sólo un equipo permanece unido. Por eso Luis Enrique quiere a Arda y no a Rakitic fundido. Busca recomponer su creación. Pero la tónica no cambia, del mismo modo que los mediapunta que se definen por su clase y por jugar a su aire, sufren cuando caen presos de un esquema, de una banda o de una línea del campo 20 metros más atrás (Arda, James, Isco...). No son ellos, pierden su esencia. Por ello Zidane sabe a quién poner y no precisamente a un pelotero. Prefiere un cohete irregular, ¿por qué no puede ser el día si Jesé quiere?

Los blancos van ganando terreno y el segundero se ralentiza para los blaugrana, que quieren que esto acabe. Pero antes de que miren el reloj, Bale ya ha anotado un tanto, anulado por el penalti no pitado a Ramos y la ley compensatoria. Y es que el capitán madridista sigue errático y demuestra que Suárez le ha ganado la partida hoy, por lo que sale expulsado.

Es entonces cuando todo se justifica. El Madrid está con 10 y sin un central pero el Barça sigue atónito. Los viajes por Sudamérica también influyen, quién sabe. El caso es que Marcelo golpea y Jesé funciona en una carrera loca, Bale eleva el balón de manera exagerada y Alves no la huele, por lo que Cristiano, tras 84 minutos de defender y mirar por el equipo como casi nunca, controla y vislumbra su momento. Ejecuta.
Los locales caen en el ring y el árbitro cuenta hasta 10. No hay nada que hacer. Zidane cierra el puño, él también está entre los 5 mejores de la historia.

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